20 de octubre de 2025

SItges 2025 - Exit 8 (Genki Kawamura)


Genki Kawamura no es alguien prolífico como cineasta, pero sí es una persona que poco a poco está haciendo buena carrera en el mundillo: Es guionista, productor (ha producido nada menos que a Hirokazu Kore-Eda y a Makoto Shinkai con sus respectivas películas Monster y El tiempo contigo) y también director. Director que además ya con su primera película (A hundred flowers) fue premiado nada menos que en el Zinemaldia de San Sebastián con la Concha de Plata ala mejor dirección en 2022. Con su segunda película, Exit 8, parece haber querido alejarse del tipo de película que era su primer film, un dramón correcto sobre el alzheimer, girando ahora su trabajo hacia el fantástico y el terror.

Exit 8 está basada en un videojuego que la compañía Kotake Create lanzó hacia finales de 2023 con la premisa de que tu personaje (es en primera persona) está atrapado en una estación de metro sin poder salir, con el objetivo de acercarse a la salida, la número ocho del título, si se van descubriendo anomalías en los pasillos que se recorren una y otra vez. Si uno busca información sobre el juego en Internet, enseguida verá que la gente dice cosas como “el juego que te vuelve paranoico” o “inquietante juego de terror psicológico”. Sin duda toda esta premisa es algo muy original, al ser un juego que hace que tu cerebro se ponga a trabajar y no se trate sólo de una vía de escape y desahogo matando zombies o nazis, o atracando viejecitas para poder comprar droga a los chulos del barrio.


Sin haber jugado al videojuego, puede decirse que esa angustia y esa paranoia que dicen que tiene se transmite bastante bien a través de la película. Para ello, Kawamura echa mano de diferentes técnicas del manejo de la cámara, tales como el plano secuencia y la cámara subjetiva (un claro guiño a la dinámica del videojuego), además de movimientos que siguen a los personajes para que, como espectadores, parezca que nosotros también estamos en esa estación de metro inacabable, interminable, maldita, infernal. Ya sea ayudando a los personajes que van apareciendo, o bien siendo nosotros los protagonistas como si, precisamente, estuviéramos jugando nosotros mismos con la consola.

En la película todo tiene un sentido, un porqué. Cada personaje parece tener su razón de ser y sus motivos para estar atrapado en la estación, desarrollándose más la historia de ese “hombre perdido” (ningún personaje tiene nombre propio, siendo los demás “el caminante” y “el niño”), manteniéndonos con el suspense acerca de quién es, qué pasa a su alrededor y por qué se encuentra ahí. Será cuestión de ver cómo toma las decisiones, de cómo se fija en lo que va apareciendo en los pasillos, para que sepamos si logrará llegar a la salida número ocho o no. Casi como si nosotros le estuviéramos manejando, frustrándonos con cada fallo cometido…

Una de las cosas que más llama la atención es el uso del sonido, especialmente cuidado para hacer bastante inmersiva la experiencia al ver la película. Estoy convencido de que tal inmersión será aún mayor si la película se ve con unos buenos auriculares en las orejas (claro, ¿dónde si no? Son auriculares...), para provocar el efecto de estar bien dentro de la historia. Kawamura ha cuidado muy bien este aspecto, y es de agradecer. Todo esto es algo que se percibe desde el mismo inicio, con el protagonista escuchando música a través de su teléfono móvil, quitándose y poniéndose los auriculares, escuchando lo que sucede a su alrededor o la propia música.


Habrá quien piense que en su conjunto la película es demasiado simple, ya que una de las cosas que se diría que quiere hacer la peli es reflexionar sobre esas tomas de decisiones importantes que debemos hacer de vez en cuando en nuestras vidas, y cómo dichas decisiones nos influyen no sólo a nosotros sino también a las personas que podamos tener alrededor (aunque no les conozcamos de nada). No faltará razón a quien lo piense, pero es que al final hay que plantarse y echarle narices a la vida y dejar de ser un cobarde, actitud esta, la de ser un cobarde, que nos llevará a un callejón (o mejor dicho, a una estación de metro) sin salida, de la que no saldremos nunca. Busquemos esas anomalías en nuestras vidas, detectémoslas, y tengámoslas en cuenta.

Una última nota que me ha llamado la atención respecto al guion: En la película aparece un personaje que le empieza a preguntar a otro a ver si están por algún casual en el infierno, por haber hecho cosas que no están bien y les han llevado ahí. Se lo pregunta una y otra vez, acabando por desesperar (y acojonar) al otro personaje… Pues bien, lo que me ha resultado gracioso es que precisamente eso del infierno es lo que tanto yo como seguro muchas más personas, al ver la peli, hemos pensado: “ahhhh claro, seguro que están en el infierno, o quizá en una especie de purgatorio y deben expiar sus pecados para redimirse o no”. El hecho de que Kawamura haga explícita esta pregunta, ese pensamiento sobre el infierno, me ha parecido un juego estupendo, un vacile al espectador, como diciéndole “ya sé que estás pensando eso”. Kawamura, muy juguetón. 

¡Extra, extra!

Foto de Genki Kawamura con la Concha de Plata a la mejor dirección en el Zinemaldia de 2022.



2 comentarios:

  1. Vaya, de lo más interesante, no conocía juego ni peli, pero se vienen amb@s para mí lista inmediatamente. Esto de las historias rallantes o terroríficas bajo tierra siempre me han fascinado, y los túneles y estaciones de metro me parece que tienen también un potencial acojonante para resultar más que un excelente escenario (que también) casi en ocasiones un personaje más en la historia.

    Ello me ha llevado a que se me queden marcadas y haber gozado pelis como End Of The Line (que quizá recordarás) o por supuesto el glorioso fragmento de Un Hombre Lobo Americano en Londres en "the tube" como lo llaman allí... Y ser tan gilipollas de tragarme mierdas como "Más de Mil Cámaras Velan por su Seguridad", simplemente porque era uno de los escenarios de la película. 😅 Con otras, como Creep con la amiga Tranka Potente, lo he intentado más de una vez, pero no me ha enganchado... Y aún así no descarto volverlo a hacer.

    Saludito y me alegra que aún haya quien le da caña a esto de los blogs, moribundos como tantas otras maravillas de la Internet pretérita gracias a las redes sociales de los c0jones y la estupidez y gusto por la inmediatez imperante. 😉👍🏻

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario, Fran! Menudo fetiche curioso tienes con los metros, jaja. Pues me he acordado de "Mimic", la reivindicable peli de Guillermo del Toro (a quien adoro), "Moebius", peli argentina de 1996 bien maja.
      Respecto a mantener el blog, sé que es algo complicado y que la gente ya no tiene interés, pero aquí intento seguir dándole de comer, y en principio, así seguiré, ya que me sirve para contar mis cosillas y mis impresiones.
      ¡Saludetes!

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