23 de enero de 2010
Jean Simmons (Obituario)
Mis películas del 2009
Acabo mi repaso de mis favoritos del 2009 con las películas que más me gustaron.
[Como siempre, si quieres ver ampliada alguna imagen, haz clic sobre ella]
MEJORES PELÍCULAS DEL 2009
Revolutionary road, de Sam Mendes
Una American beauty ambientada los años 50. Y sin toques de humor negro. Así se definía a esta película del bueno de Sam Mendes (un buen director del que se comenta que dirigirá la próxima entrega de James Bond) y estoy de acuerdo con ello. Una película sobre las relaciones de pareja, el amor y la autodestrucción que puede llegar a provocar... Sin duda, demoledora y la actuación de sus dos protagonistas, sobre todo la de Kate Winslet, es brutal.
La clase, de Laurent Cantet
Fiel reflejo de la sociedad francesa de la actualidad, llena de multiculturalidad, de problemas raciales y de jóvenes sin rumbo fijo que no saben dónde quieren llegar. Eso es La clase, pero tiene más, ya que no sólo Francia puede estar reflejada en la película, sino muchos otros países. El visionado de esta película puede hacer entender porqué en los últimos tiempos los jóvenes franceses provocan graves disturbios en sus ciudades y hace que el espectador se plantee de qué forma se está educando a las futuras generaciones, o incluso debatir de cuál es la mejor manera de hacerlo, como hace el profesor protagonista.
Gran Torino, de Clint Eastwood
Una vez más debo mencionar en este blog a esta gran película del maestro Clint Eastwood. Emotiva y emocionante, dirigida de una forma tranquila pero potente, al estilo clásico y con una buena historia que contar, la del protagonista interpretado por el propio Eastwood y su evolución respecto a sus prejuicios. Puedes leer mi crítica aquí.
The visitor, de Thomas McCarthy
Tenía que incluir esta película en la lista. Una bonita sorpresa allá por principios de año, también con historias que contar, que invita a la reflexión sobre ciertos comportamientos o absurdas leyes de inmigración y con unas actuaciones realmente sorprendentes y magníficas, entre las que destaca magistralmente Richard Jenkins. Puedes leer mi crítica aquí.
Déjame entrar, de Tomas Alfredson
Una película de vampiros. Sí, de vampiros... Pero sin tonterías al estilo de Crepúsculo donde los vampiros son vegetarianos. Esta película va mucho más allá del género vampírico o fantástico. Llega a niveles mucho más altos que esos. Habla de la amistad, del amor, de los miedos (a veces mucho más cercanos de lo que pensamos, como la soledad, o el acoso escolar)., de la infancia.. Bravo por Tomas Alfredson que realizó una película que sin duda ya se ha convertido en film de culto.
Para acabar estas listas de mis favoritos del año pasado, indico aquí una buena cantidad de películas que vi y que descarté incluir aquí. Todas tienen algo para poder estar dentro, pero al final había que elegir a cinco y así ha quedado mi elección final.
La lista de descartadas en el último momento son:
Mi nombre es Harvey Milk (Gus Van Sant)
El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher)
El desafío: Frost contra Nixon (Ron Howard)
Slumdog millionaire (Danny Boyle)
The reader (Stephen Daldry)
The wrestler (Darren Aronofsky)
Star Trek (J. J. Abrams)
Los mundos de Coraline (Henry Selick)
Tetro (Francis Ford Coppola)
Up (Pete Docter & Bob Peterson)
Enemigos públicos (Michael Mann)
Resacón en Las Vegas (Todd Phillips)
District 9 (Neill Blomkamp)
Malditos bastardos (Quentin Tarantino)
El secreto de sus ojos (Juan José Campanella)
(500) días juntos (Marc Webb)
Celda 211 (Daniel Monzón)
[Como siempre, si quieres ver ampliada alguna imagen, haz clic sobre ella]
MEJORES PELÍCULAS DEL 2009
Revolutionary road, de Sam Mendes
La clase, de Laurent Cantet
Gran Torino, de Clint Eastwood
The visitor, de Thomas McCarthy
Déjame entrar, de Tomas Alfredson
Para acabar estas listas de mis favoritos del año pasado, indico aquí una buena cantidad de películas que vi y que descarté incluir aquí. Todas tienen algo para poder estar dentro, pero al final había que elegir a cinco y así ha quedado mi elección final.
La lista de descartadas en el último momento son:
Mi nombre es Harvey Milk (Gus Van Sant)
El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher)
El desafío: Frost contra Nixon (Ron Howard)
Slumdog millionaire (Danny Boyle)
The reader (Stephen Daldry)
The wrestler (Darren Aronofsky)
Star Trek (J. J. Abrams)
Los mundos de Coraline (Henry Selick)
Tetro (Francis Ford Coppola)
Up (Pete Docter & Bob Peterson)
Enemigos públicos (Michael Mann)
Resacón en Las Vegas (Todd Phillips)
District 9 (Neill Blomkamp)
Malditos bastardos (Quentin Tarantino)
El secreto de sus ojos (Juan José Campanella)
(500) días juntos (Marc Webb)
Celda 211 (Daniel Monzón)
21 de enero de 2010
Mis directores del 2009
Tenía pendiente aún indicar qué directores me han parecido lo mejor del 2009 (y enseguida pondré cuáles han sido mis películas preferidas del año)
[Como siempre, si quieres ver ampliada alguna imagen, haz clic sobre ella]
MEJORES DIRECTORES DEL 2009
Clint Eastwood por Gran Torino
Gus Van Sant por Mi nombre es Harvey Milk
Juan José Campanella por El secreto de sus ojos
Michael Mann por Enemigos públicos
Otro director de los grandes que demostró con Enemigos públicos (ver su crítica aquí) cómo se puede hacer una película de gángsters en el siglo XXI de una forma eficaz y actualizando algunos elementos, especialmente la forma de rodar ya que lo hizo en formato digital. Autor de grandes películas como El último mohicano, Heat o Collateral, con Enemigos públicos volvío a demostrar lo buen director que es.Quentin Tarantino por Malditos bastardos
11 de enero de 2010
La culpa es de los bancos
La culpa de la crisis la tienen los bancos. Pobrecitos, tan desangelados ellos...



Bancos desangelados
[clic sobre las imágenes para ampliarlas]
[clic sobre las imágenes para ampliarlas]
10 de enero de 2010
Mis actrices del 2009
En esta ocasión indico qué actrices me han parecido lo mejor de lo que vi en 2009. Cómo no, la elección no fue nada fácil.
[Como siempre, si quieres ver ampliada alguna imagen, haz clic sobre ella]
[Como siempre, si quieres ver ampliada alguna imagen, haz clic sobre ella]
MEJORES ACTRICES DEL 2009
Marisa Tomei por The wrestler (El luchador)
Kate Winslet por Revolutionary road / The reader
Melissa Leo & Misty Upham por Frozen river
Zooey Deschanel por (500) días juntos
Meryl Streep por La duda
9 de enero de 2010
Goya 2010. Nominaciones
Esta noticia realmente no iba a ponerla aquí porque lo mismo va a aparecer en muchos blogs, diarios, páginas, televisiones, etc, pero en fin, es sábado y si me lo permitís, voy a actualizar el blog...
Se han dado a conocer las nominaciones a los próximos premios Goya, a celebrar el día catorce de febrero. Las películas más nominadas son, como era previsible, Celda 211 (de Daniel Monzón, con dieciséis candidaturas), Ágora (de Alejandro Amenábar, con trece), El baile de la Victoria (Fernando Trueba, con nueve) y El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, también con nueve).
Muchas de las nominaciones eran cantadas. Otras son sorprendentes y también las hay, en mi opinión, ridículas. Ridículo es que El secreto de sus ojos esté en la categoría de película y también en la de película de habla hispana. Quizá un poco ridículo es, también, ver a Soledad Villamil nominada como actriz revelación, o también ver a Marta Etura como actriz de reparto, ya que a pesar de su belleza y por lo general correctas interpretaciones, creo que en Celda 211 su personaje no da mucho de sí. Sorprende además que Ricardo Darín esté como protagonista y como secundario (por El secreto de sus ojos y por El baile de la Victoria, respectivamente).
Para acabar, y antes de colocar la lista completa de las nominaciones, mi vaticinio es que los premios gordos serán repartidos entre Celda 211 y El secreto de sus ojos (que por cierto, puedes leer la crítica que hice sobre ella aquí). O eso, o Celda 211 arrasa, pero me inclino más hacia lo primero. Por otro lado, creo que, junto a El baile de la Victoria, Ágora será la gran perdedora en los ámbitos importantes (aunque lo más probable es que en el apartado técnico gane todo o casi todo). Respecto a la mejor actriz, no creo que Rachel Weisz triunfe por Ágora, en favor de Lola Dueñas (que ya ganó la Concha de Plata en Donosti por Yo, también). En el apartado de mejor actor secundario, creo que se llevará el gato al agua Ricardo Darín, estando la cosa complicada con Antonio Resines de por medio. Pero en este país siempre gusta quedar bien y aunque Darín en El baile de la Victoria no esté demasiado bien, hay que premiarle (además, el gran Resines ya tiene Goya, ¿qué más le dará que se lo den a otro?). Nominar a Maribel Verdú por Tetro también es curioso... no porque no lo hiciera bien, que no es así ya que estaba fantástica en aquella película, sino por el hecho de ser por esa película. Lo dicho, quedar bien...
El mejor actor, sin ningún género de duda, será Luis Tosar.
Dicho todo esto, aquí está la lista completa de nominaciones a la XXIV edición de los premios Goya...
Mejor película
Se han dado a conocer las nominaciones a los próximos premios Goya, a celebrar el día catorce de febrero. Las películas más nominadas son, como era previsible, Celda 211 (de Daniel Monzón, con dieciséis candidaturas), Ágora (de Alejandro Amenábar, con trece), El baile de la Victoria (Fernando Trueba, con nueve) y El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, también con nueve).
Muchas de las nominaciones eran cantadas. Otras son sorprendentes y también las hay, en mi opinión, ridículas. Ridículo es que El secreto de sus ojos esté en la categoría de película y también en la de película de habla hispana. Quizá un poco ridículo es, también, ver a Soledad Villamil nominada como actriz revelación, o también ver a Marta Etura como actriz de reparto, ya que a pesar de su belleza y por lo general correctas interpretaciones, creo que en Celda 211 su personaje no da mucho de sí. Sorprende además que Ricardo Darín esté como protagonista y como secundario (por El secreto de sus ojos y por El baile de la Victoria, respectivamente).
Para acabar, y antes de colocar la lista completa de las nominaciones, mi vaticinio es que los premios gordos serán repartidos entre Celda 211 y El secreto de sus ojos (que por cierto, puedes leer la crítica que hice sobre ella aquí). O eso, o Celda 211 arrasa, pero me inclino más hacia lo primero. Por otro lado, creo que, junto a El baile de la Victoria, Ágora será la gran perdedora en los ámbitos importantes (aunque lo más probable es que en el apartado técnico gane todo o casi todo). Respecto a la mejor actriz, no creo que Rachel Weisz triunfe por Ágora, en favor de Lola Dueñas (que ya ganó la Concha de Plata en Donosti por Yo, también). En el apartado de mejor actor secundario, creo que se llevará el gato al agua Ricardo Darín, estando la cosa complicada con Antonio Resines de por medio. Pero en este país siempre gusta quedar bien y aunque Darín en El baile de la Victoria no esté demasiado bien, hay que premiarle (además, el gran Resines ya tiene Goya, ¿qué más le dará que se lo den a otro?). Nominar a Maribel Verdú por Tetro también es curioso... no porque no lo hiciera bien, que no es así ya que estaba fantástica en aquella película, sino por el hecho de ser por esa película. Lo dicho, quedar bien...
El mejor actor, sin ningún género de duda, será Luis Tosar.
Las grandes candidatas [clic para ampliar]
Dicho todo esto, aquí está la lista completa de nominaciones a la XXIV edición de los premios Goya...
Mejor película
Agora
Celda 211
El baile de la Victoria
El secreto de sus ojos
Mejor dirección
Alejandro Amenábar por Agora
Fernando Trueba por El baile de la Victoria
Juan José Campanella por El secreto de sus ojos
Daniel Monzón por Celda 211
Mejor actor
Ricardo Darín por El secreto de sus ojos
Antonio de la Torre por Gordos
Jordi Mollá por El cónsul de Sodoma
Luis Tosar por Celda 211
Mejor actriz
Lola Dueñas por Yo, también
Maribel Verdú por Tetro
Penélope Cruz por Los abrazos rotos
Rachel Weisz por Agora
Mejor actor de reparto
Antonio Resines por Celda 211
Carlos Bardem por Celda 211
Raúl Arévalo por Gordos
Ricardo Darín por El baile de la Victoria
Mejor actriz de reparto
Marta Etura por Celda 211
Pilar Castro por Gordos
Verónica Sánchez por Gordos
Vicky Peña por El cónsul de Sodoma
Mejor dirección novel
Álvaro Pastor y Antonio Naharro por Yo, también
Borja Cobeaga por Pagafantas
David Planell por La vergüenza
Mar Coll por Tres días con la familia
Mejor actor revelación
Alberto Ammann por Celda 211
Fernando Albizu por Gordos
Gorka Otxoa por Pagafantas
Pablo Pineda por Yo, también
Mejor actriz revelación
Blanca Romero por After
Soledad Villamil por El secreto de sus ojos
Leticia Herrero por Gordos
Nausicaa Bonnin por Tres días con la familia
Mejor guión original
Alberto Rodríguez Librero, Rafael Cobos por After
Alejandro Amenábar, Mateo Gil por Agora
Daniel Sánchez Arévalo por Gordos
Pedro Almodóvar por Los abrazos rotos
Mejor guión adaptado
Antonio Skármeta, Fernando Trueba, Jonás Trueba por El baile de la Victoria
Daniel Monzón, Jorge Guerricaechevarría por Celda 211
Eduardo Sacheri, Juan José Campanella por El secreto de sus ojos
Jaoquin Górriz, Miguel Ángel Fernández, Miguel Dalmau, Sigfrid Monleon por El cónsul de Sodoma
Mejor música
Alberto Iglesias por Los abrazos rotos
Dario Marianelli por Agora
Roque Baños López por Celda 211
Federico Jusid por El secreto de sus ojos
Mejor canción
‘Agallas vs. Escamas’, de Agallas
‘Stick to the Man’, de Planet 51
‘Spanish Song’, de Spanish Movie
‘Yo también’, de Yo, también
Mejor fotografía
After
Ágora
Celda 211
El secreto de sus ojos
Mejor montaje
El baile de la Victoria
Celda 211
Ágora
Gordos
Mejor sonido
Ágora
Celda 211
El baile de la Victoria
Mapa de los sonidos de Tokio
Mejor dirección artística
Ágora
Celda 211
El baile de la Victoria
El secreto de sus ojos (*)
(*) Según leo en Cinempatía la eliminación de la candidatura a mejor dirección artística de El cónsul de Sodoma es debida a que está realizada por Antón Lagunaya, que ya está nominada en la misma categoría por Celda 211, y por lo visto la Academia tiene una norma que prohíbe que una misma persona esté nominado dos o más veces para el mismo premio, así que han elegido a la siguiente película con más votos en el apartado, es decir, El secreto de sus ojos, con lo cual el número de nominaciones de esta película asciende a nueve.
Mejor diseño de vestuario
Ágora
El baile de la Victoria
El cónsul de Sodoma
Los abrazos rotos
Mejor maquillaje y peluquería
Ágora
Celda 211
El cónsul de Sodoma
Los abrazos rotos
Mejor documental
Cómicos
Garbo, el hombre que salvó el mundo
La mirada de Ouka Leele
Últimos testigos: Fraga Iribarne-Carrillo, comunista
Mejor cortometraje de ficción
Dime que yo
Lala
La Tama
Terapia
Mejor cortometraje de animación
Alma
La dama y la muerte
Margarita
Tachaan
Mejor cortometraje documental
Doppelgänger
En un lugar del cine
Flores de Ruanda
Luchadoras
Mejor película extranjera de habla hispana
Dawson: Isla 10
Gigante
El secreto de sus ojos
La teta asustada
Mejor película europea
Bienvenidos al norte
Déjame entrar
La clase
Slumdog Millionaire
Mejor película de animación
Animal Channel
Cher ami
Pérez, el ratoncito de tus sueños 2
Planet 51
Mejor dirección de producción
El baile de la Victoria
Ágora
Celda 211
Che, Guerrilla
Mejores efectos especiales
Ágora
Celda 211
Rec 2
Spanish Movie
5 de enero de 2010
Mis actores del 2009
Inicio con este post una serie de cuatro entradas en las que indicaré qué actrices, actores, directores y películas me han parecido lo mejor de todo lo que he visto en el pasado año 2009 (que no es todo lo que se ha estrenado, lógicamente y muy a mi pesar). Por cada categoría voy a mencionar únicamente a cinco y he de decir que las elecciones no han resultado nada fáciles, habiendo tenido que dejar a unos cuantos fuera (especialmente en la categoría estrella, la de películas). Las listas que indique no irán en orden de preferencia y si deseas ver alguna de las imágenes ampliada, pincha sobre ella.
Voy pues, a ello:
MEJORES ACTORES DEL 2009
Sean Penn por Mi nombre es Harvey Milk
Ganó su segundo Oscar (el primero fue por Mystic river de Clint Eastwood) interpretando a Harvey Milk, quien defendió los derechos de los homosexuales de una forma digna y política que se plasma perfectamente en cada uno de los gestos de la potente e intensa actuación de este gran actor. Puedes ver el momento en el que recibe su Oscar aquí, y un pequeño comentario sobre la película aquí.
Richard Jenkins por The visitor
Sin duda una de las grandes sorpresas del pasado año. Fue nominado al Oscar por The visitor (de Thomas McCarthy, puedes leer mi crítica de la película aquí). Actor secundario de lujo en muchísimas películas, que pasa desapercibido para el gran público en la mayoría de ellas, destaca de forma sobresaliente en esta película, construyendo un personaje, unas miradas y unos silencios fantásticos.
Luis Tosar por Celda 211
Goloso y glorioso papel el del recluso Malamadre en la película de Daniel Monzón. Luis Tosar es un actor de raza, de carácter, del que podría decirse que siempre borda sus papeles. Malamadre es el único en toda la película que es sincero, el que dice las cosas a la cara, como hay que decirlas. Un auténtico hijo de puta, sí, pero las cosas las dice a la cara. Todo eso Tosar sabe interpretarlo como nadie en España, y no sólo en España sino mucho más allá de sus fronteras, ya que en muchos aspectos este actor es comparable a cualquier estrella internacional, sobre todo viéndole en personajes como este.
Christoph Waltz por Malditos bastardos
Quentin Tarantino se suele caracterizar por redescubrir a actores prácticamente olvidados y otorgarles grandes papeles para su lucimiento (cosa que suelen lograr). En este caso no ha sido un re-descubrimiento sino un descubrimiento, a secas. Christoph Waltz triunfó en el pasado Festival de Cannes siendo el coronel Hans Landa (el cazajudíos) llevándose el premio al mejor actor. Casi seguro aparezca en la lista de nominados al Oscar de mejor actor de reparto en la próxima edición de los premios. Cada una de sus apariciones en la película es lo mejor de ella, desde el primer instante en que aparece. Simplemente, magistral.
Frank Langella por El desafío: Frost contra Nixon
Viendo El desafío: Frost contra Nixon de Ron Howard (director que sorprendió haciendo una película con la temática que tiene y en clave de thriller) está claro que Frank Langella no interpreta a Richard Nixon, sino que es Richard Nixon. Ya lo había interpretado encima de los escenarios y con esta película se vio la gran capacidad que tiene este actor para componer personajes (gestos, voz, miradas...)
Extra: Mickey Rourke (The wrestler) & Clint Eastwood (Gran Torino).
No podía dejar pasar la posibilidad de mencionar dos grandes interpretaciones del año, pero por el hecho de limitarme la lista a cinco actores, he decidido dejarles fuera pero aun así, mencionarlos.
Por un lado está Mickey Rourke en The wrestler (El luchador) de Darren Aronofsky, quien interpreta a un perdedor absoluto que, al igual que el propio Rourke, quiere y necesita redimirse, pero piensa que quizá sea ya demasiado tarde para ello... Fue nominado a los Oscar y era uno de los grandes favoritos para ganar el premio pero la Academia de Cine americana decidió ser conservadora y premiar a Sean Penn (una opción también muy buena) y no a un señor que se ha echado a perder durante tantos años.
Y por el otro lado, uno de los clásicos, nada menos que Clint Eastwood con su película Gran Torino, una de las grandes joyas ofrecidas en 2009. Quizá se le pueda echar en cara que siempre interpreta el mismo personaje de tipo duro... pues puede ser, sí, pero eso es al inicio de la película, lo interesante es ver cómo va evolucionando a lo largo de la película, cómo sus rasgos, su forma de pensar, todo, cambia respecto al inicio del film. Eso es lo grande del Eastwood actor. Puedes leer mi crítica de Gran Torino aquí.

Voy pues, a ello:
MEJORES ACTORES DEL 2009
Sean Penn por Mi nombre es Harvey Milk
Richard Jenkins por The visitor
Luis Tosar por Celda 211
Christoph Waltz por Malditos bastardos
Frank Langella por El desafío: Frost contra Nixon
Extra: Mickey Rourke (The wrestler) & Clint Eastwood (Gran Torino).
No podía dejar pasar la posibilidad de mencionar dos grandes interpretaciones del año, pero por el hecho de limitarme la lista a cinco actores, he decidido dejarles fuera pero aun así, mencionarlos.
Por un lado está Mickey Rourke en The wrestler (El luchador) de Darren Aronofsky, quien interpreta a un perdedor absoluto que, al igual que el propio Rourke, quiere y necesita redimirse, pero piensa que quizá sea ya demasiado tarde para ello... Fue nominado a los Oscar y era uno de los grandes favoritos para ganar el premio pero la Academia de Cine americana decidió ser conservadora y premiar a Sean Penn (una opción también muy buena) y no a un señor que se ha echado a perder durante tantos años.
Grandes dudas: ¿Era Atreyu gitano?
Al ver la película La historia interminable (Wolfgang Petersen, 1984) me daba la risa por las pintas de Atreyu, que a pesar de ser una película estupenda, en ciertos aspectos ha envejecido mucho. El gran Atreyu es uno de esos aspectos.
Viendo las siguientes imágenes, creo que sigo teniendo la misma duda... ¿Forma parte Atreyu de la etnia gitana?



Aprovecho para recomendar la lectura del libro en el que se basa la película: La historia interminable, de Michael Ende.
Viendo las siguientes imágenes, creo que sigo teniendo la misma duda... ¿Forma parte Atreyu de la etnia gitana?



Aprovecho para recomendar la lectura del libro en el que se basa la película: La historia interminable, de Michael Ende.
30 de diciembre de 2009
Obituario: Iván Zulueta
Iván Zulueta en el Festival
de Málaga de 2008 [clic para ampliar]
de Málaga de 2008 [clic para ampliar]
A las 6:30 de la mañana ha fallecido el director Iván Zulueta, nacido en San Sebastián en 1943. Llevaba dos días ingresado en el hospital, donde entró aquejado de un dolor en la pierna, que ya le venía molestando desde hacia tiempo.
Zulueta es el director de 'Arrebato' (1980), su obra maestra y una de las grandes películas de culto del cine español, etiqueta que quizá comparta con 'Amanece, que no es poco' de José Luis Cuerda y con muy pocas más. 'Arrebato' es una película insana, demencial y adictiva que refleja como ninguna otra, de una forma personal y única el vampirismo que el cine es capaz de provocar en los individuos. La película fue un total fracaso y tras ello el director se hizo adicto a la heroína y a las drogas, aduciendo siempre que era un tema -el de las drogas- que le interesaba demasiado, que no lo iba a dejar ya que "lo tenía controlado". 'Arrebato' está protagonizada por Cecilia Roth, Eusebio Poncela y un personaje llamado Will More, que en la movida madrileña era uno de los personajes más conocidos y singulares que uno se podía encontrar.
El propio Zulueta reconocía que le era muy difícil ver 'Arrebato' y que en todos estos años la había visto muy pocas veces, ya que fue un rodaje muy difícil que se alargó más de lo debido y al verla recordaba lo mal que lo pasó. Aun así, el hecho de ser una película tan apreciada le producía extrañeza pero a la vez le parecía agradable, eso sí, sintiendo cierto miedo por el hecho de que la gente viera la película y luego no le pareciera para tanto. En el siguiente vídeo el director habla de la película, de sus actores (para los que sólo tiene elogios, siendo divertido lo que comenta de Will More) y de alguna que otra peculiaridad al respecto:
Pero Iván Zulueta no sólo dirigió 'Arrebato'... También realizó otro largometraje, 'Un, dos, tres, al escondite inglés' (1969), enmarcado dentro del género musical más pop de la época y cortometrajes como 'Leo es pardo' (1976), que se presentó en la Berlinale, y las versiones aceleradas de 'King Kong' (1933) y 'Frankenstein' (1931), tituladas 'Kinkón' y 'Frank Stein' respectivamente.
Y además de cineasta, también era un gran cartelista, habiendo realizado carteles para Pedro Almodóvar en algunas de sus películas (Laberinto de pasiones, ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y Entre tinieblas) o para Miguel Albaladejo (Ataque verbal), entre otros directores, así como carteles homenaje como por ejemplo el que realizó sobre Stanley Kubrick y 2001: una odisea del espacio.
En los últimos años Zulueta dijo que le gustaría seguir haciendo películas, "especialmente ahora que hay tantas facilidades". Lamentablemente no hay más trabajos suyos (salvo un par de episodios para series de televisión) y debido a su muerte, lógicamente, ya no los habrá.

EXTRAS
Un trozo de 'Arrebato'
Cortometraje Kinkón (1971)
Cortometraje 'Leo es pardo' (1976)
Zulueta es el director de 'Arrebato' (1980), su obra maestra y una de las grandes películas de culto del cine español, etiqueta que quizá comparta con 'Amanece, que no es poco' de José Luis Cuerda y con muy pocas más. 'Arrebato' es una película insana, demencial y adictiva que refleja como ninguna otra, de una forma personal y única el vampirismo que el cine es capaz de provocar en los individuos. La película fue un total fracaso y tras ello el director se hizo adicto a la heroína y a las drogas, aduciendo siempre que era un tema -el de las drogas- que le interesaba demasiado, que no lo iba a dejar ya que "lo tenía controlado". 'Arrebato' está protagonizada por Cecilia Roth, Eusebio Poncela y un personaje llamado Will More, que en la movida madrileña era uno de los personajes más conocidos y singulares que uno se podía encontrar.
El propio Zulueta reconocía que le era muy difícil ver 'Arrebato' y que en todos estos años la había visto muy pocas veces, ya que fue un rodaje muy difícil que se alargó más de lo debido y al verla recordaba lo mal que lo pasó. Aun así, el hecho de ser una película tan apreciada le producía extrañeza pero a la vez le parecía agradable, eso sí, sintiendo cierto miedo por el hecho de que la gente viera la película y luego no le pareciera para tanto. En el siguiente vídeo el director habla de la película, de sus actores (para los que sólo tiene elogios, siendo divertido lo que comenta de Will More) y de alguna que otra peculiaridad al respecto:
Pero Iván Zulueta no sólo dirigió 'Arrebato'... También realizó otro largometraje, 'Un, dos, tres, al escondite inglés' (1969), enmarcado dentro del género musical más pop de la época y cortometrajes como 'Leo es pardo' (1976), que se presentó en la Berlinale, y las versiones aceleradas de 'King Kong' (1933) y 'Frankenstein' (1931), tituladas 'Kinkón' y 'Frank Stein' respectivamente.
Y además de cineasta, también era un gran cartelista, habiendo realizado carteles para Pedro Almodóvar en algunas de sus películas (Laberinto de pasiones, ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y Entre tinieblas) o para Miguel Albaladejo (Ataque verbal), entre otros directores, así como carteles homenaje como por ejemplo el que realizó sobre Stanley Kubrick y 2001: una odisea del espacio.
En los últimos años Zulueta dijo que le gustaría seguir haciendo películas, "especialmente ahora que hay tantas facilidades". Lamentablemente no hay más trabajos suyos (salvo un par de episodios para series de televisión) y debido a su muerte, lógicamente, ya no los habrá.
Arrebato [clic para ampliar]
EXTRAS
Un trozo de 'Arrebato'
Cortometraje Kinkón (1971)
Cortometraje 'Leo es pardo' (1976)
Solos en la escalera
- Sí, la recuerdo bien. Era una buena vecina, o al menos eso parecía. A mí, al menos, siempre me sonreía y eso me animaba mucho. Sí, me animaba mucho, sobre todo aquellos días en los que a uno todo le sale mal (o quiere pensar que todo le está saliendo mal), y llega sin ganas de nada a casa, a la sucia soledad de la sucia casa del sucio y pesado trabajo.
Nos solíamos encontrar en la escalera, yo llegando y ella saliendo. Entonces yo la miraba, durante una mínima fracción de segundo, y estoy seguro, completamente seguro, de que en tan poco tiempo ella también me miraba y de que también podía estar llegando a sentir algo, algo, sólo algo de todo lo que sentía yo por ella. Me hubiera gustado juntar todos esos pequeños ratitos junto a ella para poder hacer una eternidad de ellos.
…para poder hacer una eternidad de ellos.
Me mudé a esta zona simplemente porque me cansé de ser el saco de las ostias. Todos los marrones me caían a mí. Llegué a un punto en el que, evidentemente, no pude aguantar más. Decidí largarme, pero como siempre he sido muy torpe y siempre he tenido muy mala suerte (estoy convencido de que eso es algo que nunca cambiará), el único piso que pude alquilar era uno que no quedaba muy lejos del anterior, tan solo a unos pocos cientos de metros.
Siempre caigo en los mismos errores. Parece que siga al pie de la letra aquella canción de Chavela.
De todas formas, todo eso forma parte, o puede formarla, de otra historia.
Hay un día que recuerdo con especial dolor. Fue aquel en el que estando yo en mi casa, oí abrirse su puerta. Rápidamente salté de mi incómodo sillón en dirección a la puerta. Sí, le tenía que decir algo, tenía que hablar con ella, lo necesitaba. Hablar con ella, de cualquier cosa, de lo más banal, pero hablar con ella. Llegando ya a la puerta, y a punto de abrirla, un pequeño diálogo me paró los pies y me congeló. Decidí observar a través de la mirilla. Lo que vi me partió el alma: en el rellano, ella y un hombre. Un beso. Ella le sonríe y le dice “hasta pronto”. Un beso. Él se va, y ella entra en su piso.
“Hasta pronto”.
“Hasta pronto”.
“Hasta pronto”.
No sé cuánto tiempo permanecí allí, de pie, frente a la puerta. Lo que sí sé es que lloré mucho, con unas lágrimas tan sordas que el único lugar donde se oían era en el fondo de cada uno de los restos de mi corazón hecho añicos.
Al reaccionar, analicé la imagen del hombre con quien la había visto. Era moreno, joven, pero no demasiado, sin ser tampoco mayor. Era corpulento y vestía informal, nada de elegancias por ningún lado: camiseta blanca cuyo dibujo no pude llegar a distinguir, vaqueros (algo apretados, el tío marcaba paquete), y unas zapatillas deportivas que a simple vista parecían muy cómodas. Por último, en la mano izquierda llevaba un libro. Lástima que no pudiera ver qué libro era, porque así podría haber averiguado más acerca suyo y puede que hasta de su personalidad.
Da lo mismo. Cada vez que por la calle me cruzo con alguien que me pueda recordar a ese hombre, automáticamente empiezo a sentir un odio profundo e irracional hacia él.
Desde aquel día, comencé a distanciarme de mi enigmática vecina (¿alguna vez habíamos estado cerca?). Ya no me apetecía siquiera mirarla al cruzarnos, y, ya en mi casa, cuando pensaba en ella, no salía de mi boca otra palabra que no fuera “puta”.
Dicen que el tiempo todo lo cura, y así es, porque según pasaban los días, yo me iba recuperando, diciéndome a mí mismo que yo no era así, y que debía comportarme tal como siempre lo había hecho. Poco a poco lo fui logrando. Supongo que también ayuda el que no volviera a ver (o que no quisiera ver) una situación como la contada con aquel hombre y ella.
Todo volvía a ser como antes: Nos cruzábamos en la escalera y nos mirábamos. Nada más. Ni una palabra. Eso sí, mis ganas de decirle todo lo que la amaba aumentaban y aumentaban. Esta vez no podía echarme atrás, se lo iba a decir todo. Empecé a pensar, muy nerviosamente, en las palabras que usaría. Pasaron varias horas y no encontraba las adecuadas. Así que decidí escribirlo. Al poco, tenía entre mis manos un papel con unas pocas palabras, pero que dejaban todo bastante claro.
Estaba decidido: se lo deslizaría bajo la puerta y ella, que seguro que es una mujer muy lista, sabría que he sido yo quien ha escrito la nota, vendría a hablar conmigo, y acabaría rendida a mis brazos.
Vaya, demasiadas fantasías.
De momento, decidí deslizar la nota.
Dejando la puerta de mi casa abierta, me acerqué a la suya, y justo cuando me estaba agachando (repito que lo de mi mala suerte nunca cambiará), mi teléfono móvil comenzó a sonar. Entre los nervios de mi propia situación y el susto que me dio el teléfono, entré corriendo a mi casa, cerrando la puerta, con la nota aún en mis manos. Era una llamada del trabajo. Urgente, muy urgente. Debía ir a la empresa para un asunto absolutamente inaplazable.
¿Qué hacer con la nota? Podía dejársela según salía de casa. O bien esperar a dejársela al volver de la urgencia. No sé porqué, no tenía razones, pero opté por lo segundo.
Evidentemente, el asunto tan urgente no era tan urgente, ni tan inaplazable, ni nada complicado del otro mundo. Era, simplemente, y lo digo una vez más, que tengo muy mala suerte para todo.
“Déjate de tonterías y espabila de una maldita vez. Ve por ella”, me dije a mí mismo, estando aún a las puertas de la empresa. Así lo hice: busqué algún medio de transporte pero no lo encontré, así que, no pudiendo aguantarme, empecé a correr en dirección a mi casa, o mejor dicho, en dirección a su casa, pues era a su puerta a la que llamaría y es a ella a quien le diría lo que le tenía que decir. Con las palabras que fueran. Con gestos, si era preciso.
Empecé, pues, a correr, tal y como hace Woody Allen al final de “Manhattan”, corriendo a buscar a la bella Mariel Hemingway para decirle, también, que la quiere.
En “Manhattan”, Woody Allen, tras haber recorrido gran parte de la ciudad corriendo, llega justo antes de que Mariel Hemingway se marche a Londres a estudiar. Ella, después de decirle que le dolió mucho lo que él le hizo, le pide que la espere los seis meses que va a estar fuera.
MARIEL: “Hemos esperado hasta ahora. ¿Qué son seis meses si nos seguimos queriendo?”
Allen, tras pedirle menos madurez a la chica, acaba resignándose y la deja marchar.
Cuando yo llegué, totalmente exhausto, al edificio donde vivo. Lo primero que vi fue un gran tumulto de gente. Luego distinguí algunas sirenas, tanto de policía como de ambulancia. El acceso estaba cortado, no podía avanzar más. Extrañado, empecé a prestar atención a las conversaciones de los curiosos y curiosas que allí se congregaban.
“Suicidio”, decían por un lado.
“Qué horror”, decían por otro.
“Este barrio siempre ha sido muy tranquilo”, se oía también.
Y justo en el mismo instante en que oí lo de “la chica del cuarto piso”, salía una camilla con un cadáver encima, oculto bajo una sábana blanca. El vuelco que me dio el corazón es indescriptible. Me identifiqué como su vecino y quise saber detalles sobre lo que había ocurrido, del porqué. Pero aún era pronto para que nadie supiera nada, y además enseguida fueron otras las personas las que me empezaron a hacer preguntas a mí. Respondí lo que pude como pude, pregunté si podía subir a mi casa, me dijeron que sí, y una vez allí me tumbé en la cama y no me moví de allí en no sé ni cuanto tiempo.
Me he mudado otra vez y ahora lo que procuro, solamente, es sentir curiosidad. Curiosidad por saber cuándo volveré a cometer el mismo error.
Al fin y al cabo, “Manhattan” no es más que una película.
Nos solíamos encontrar en la escalera, yo llegando y ella saliendo. Entonces yo la miraba, durante una mínima fracción de segundo, y estoy seguro, completamente seguro, de que en tan poco tiempo ella también me miraba y de que también podía estar llegando a sentir algo, algo, sólo algo de todo lo que sentía yo por ella. Me hubiera gustado juntar todos esos pequeños ratitos junto a ella para poder hacer una eternidad de ellos.
…para poder hacer una eternidad de ellos.
Me mudé a esta zona simplemente porque me cansé de ser el saco de las ostias. Todos los marrones me caían a mí. Llegué a un punto en el que, evidentemente, no pude aguantar más. Decidí largarme, pero como siempre he sido muy torpe y siempre he tenido muy mala suerte (estoy convencido de que eso es algo que nunca cambiará), el único piso que pude alquilar era uno que no quedaba muy lejos del anterior, tan solo a unos pocos cientos de metros.
Siempre caigo en los mismos errores. Parece que siga al pie de la letra aquella canción de Chavela.
De todas formas, todo eso forma parte, o puede formarla, de otra historia.
Hay un día que recuerdo con especial dolor. Fue aquel en el que estando yo en mi casa, oí abrirse su puerta. Rápidamente salté de mi incómodo sillón en dirección a la puerta. Sí, le tenía que decir algo, tenía que hablar con ella, lo necesitaba. Hablar con ella, de cualquier cosa, de lo más banal, pero hablar con ella. Llegando ya a la puerta, y a punto de abrirla, un pequeño diálogo me paró los pies y me congeló. Decidí observar a través de la mirilla. Lo que vi me partió el alma: en el rellano, ella y un hombre. Un beso. Ella le sonríe y le dice “hasta pronto”. Un beso. Él se va, y ella entra en su piso.
“Hasta pronto”.
“Hasta pronto”.
“Hasta pronto”.
No sé cuánto tiempo permanecí allí, de pie, frente a la puerta. Lo que sí sé es que lloré mucho, con unas lágrimas tan sordas que el único lugar donde se oían era en el fondo de cada uno de los restos de mi corazón hecho añicos.
Al reaccionar, analicé la imagen del hombre con quien la había visto. Era moreno, joven, pero no demasiado, sin ser tampoco mayor. Era corpulento y vestía informal, nada de elegancias por ningún lado: camiseta blanca cuyo dibujo no pude llegar a distinguir, vaqueros (algo apretados, el tío marcaba paquete), y unas zapatillas deportivas que a simple vista parecían muy cómodas. Por último, en la mano izquierda llevaba un libro. Lástima que no pudiera ver qué libro era, porque así podría haber averiguado más acerca suyo y puede que hasta de su personalidad.
Da lo mismo. Cada vez que por la calle me cruzo con alguien que me pueda recordar a ese hombre, automáticamente empiezo a sentir un odio profundo e irracional hacia él.
Desde aquel día, comencé a distanciarme de mi enigmática vecina (¿alguna vez habíamos estado cerca?). Ya no me apetecía siquiera mirarla al cruzarnos, y, ya en mi casa, cuando pensaba en ella, no salía de mi boca otra palabra que no fuera “puta”.
Dicen que el tiempo todo lo cura, y así es, porque según pasaban los días, yo me iba recuperando, diciéndome a mí mismo que yo no era así, y que debía comportarme tal como siempre lo había hecho. Poco a poco lo fui logrando. Supongo que también ayuda el que no volviera a ver (o que no quisiera ver) una situación como la contada con aquel hombre y ella.
Todo volvía a ser como antes: Nos cruzábamos en la escalera y nos mirábamos. Nada más. Ni una palabra. Eso sí, mis ganas de decirle todo lo que la amaba aumentaban y aumentaban. Esta vez no podía echarme atrás, se lo iba a decir todo. Empecé a pensar, muy nerviosamente, en las palabras que usaría. Pasaron varias horas y no encontraba las adecuadas. Así que decidí escribirlo. Al poco, tenía entre mis manos un papel con unas pocas palabras, pero que dejaban todo bastante claro.
Estaba decidido: se lo deslizaría bajo la puerta y ella, que seguro que es una mujer muy lista, sabría que he sido yo quien ha escrito la nota, vendría a hablar conmigo, y acabaría rendida a mis brazos.
Vaya, demasiadas fantasías.
De momento, decidí deslizar la nota.
Dejando la puerta de mi casa abierta, me acerqué a la suya, y justo cuando me estaba agachando (repito que lo de mi mala suerte nunca cambiará), mi teléfono móvil comenzó a sonar. Entre los nervios de mi propia situación y el susto que me dio el teléfono, entré corriendo a mi casa, cerrando la puerta, con la nota aún en mis manos. Era una llamada del trabajo. Urgente, muy urgente. Debía ir a la empresa para un asunto absolutamente inaplazable.
¿Qué hacer con la nota? Podía dejársela según salía de casa. O bien esperar a dejársela al volver de la urgencia. No sé porqué, no tenía razones, pero opté por lo segundo.
Evidentemente, el asunto tan urgente no era tan urgente, ni tan inaplazable, ni nada complicado del otro mundo. Era, simplemente, y lo digo una vez más, que tengo muy mala suerte para todo.
“Déjate de tonterías y espabila de una maldita vez. Ve por ella”, me dije a mí mismo, estando aún a las puertas de la empresa. Así lo hice: busqué algún medio de transporte pero no lo encontré, así que, no pudiendo aguantarme, empecé a correr en dirección a mi casa, o mejor dicho, en dirección a su casa, pues era a su puerta a la que llamaría y es a ella a quien le diría lo que le tenía que decir. Con las palabras que fueran. Con gestos, si era preciso.
Empecé, pues, a correr, tal y como hace Woody Allen al final de “Manhattan”, corriendo a buscar a la bella Mariel Hemingway para decirle, también, que la quiere.
En “Manhattan”, Woody Allen, tras haber recorrido gran parte de la ciudad corriendo, llega justo antes de que Mariel Hemingway se marche a Londres a estudiar. Ella, después de decirle que le dolió mucho lo que él le hizo, le pide que la espere los seis meses que va a estar fuera.
MARIEL: “Hemos esperado hasta ahora. ¿Qué son seis meses si nos seguimos queriendo?”
Allen, tras pedirle menos madurez a la chica, acaba resignándose y la deja marchar.
Cuando yo llegué, totalmente exhausto, al edificio donde vivo. Lo primero que vi fue un gran tumulto de gente. Luego distinguí algunas sirenas, tanto de policía como de ambulancia. El acceso estaba cortado, no podía avanzar más. Extrañado, empecé a prestar atención a las conversaciones de los curiosos y curiosas que allí se congregaban.
“Suicidio”, decían por un lado.
“Qué horror”, decían por otro.
“Este barrio siempre ha sido muy tranquilo”, se oía también.
Y justo en el mismo instante en que oí lo de “la chica del cuarto piso”, salía una camilla con un cadáver encima, oculto bajo una sábana blanca. El vuelco que me dio el corazón es indescriptible. Me identifiqué como su vecino y quise saber detalles sobre lo que había ocurrido, del porqué. Pero aún era pronto para que nadie supiera nada, y además enseguida fueron otras las personas las que me empezaron a hacer preguntas a mí. Respondí lo que pude como pude, pregunté si podía subir a mi casa, me dijeron que sí, y una vez allí me tumbé en la cama y no me moví de allí en no sé ni cuanto tiempo.
Me he mudado otra vez y ahora lo que procuro, solamente, es sentir curiosidad. Curiosidad por saber cuándo volveré a cometer el mismo error.
Al fin y al cabo, “Manhattan” no es más que una película.
FIN
Otras pequeñas historias en ¡A txiflar!:
- Un día más, sin más
- El vagón de tren
- La única razón
- Los tiempos de la Luna: Primer tiempo
- Los tiempos de la Luna: Segundo tiempo
- Los tiempos de la Luna: Tercer tiempo
- Los tiempos de la Luna: Cuarto tiempo
- La sonrisa de los perros
- El muchacho de la triste mirada
- El año en que murió Elvis
- Un día más, sin más
- El vagón de tren
- La única razón
- Los tiempos de la Luna: Primer tiempo
- Los tiempos de la Luna: Segundo tiempo
- Los tiempos de la Luna: Tercer tiempo
- Los tiempos de la Luna: Cuarto tiempo
- La sonrisa de los perros
- El muchacho de la triste mirada
- El año en que murió Elvis
Suscribirse a:
Entradas (Atom)