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16 de agosto de 2009

La única razón

-Lo único que yo quería era que mi novio le diera una buena lección a aquel chico. Quería ver cómo se comportaría en el caso de que alguien intentara acercarse a mí. Efectivamente, aquel chico… ¿cómo se llamaba? Ah, sí, Pere… Pere ni se acercó a mí, ni se me insinuó. Ni siquiera me miró. Pero yo a él sí le miré. Tuvo esa desgracia.

Conocí a Fernan… ¿cómo? Ah, sí… Fernan es mi novio. Conocí a Fernan hacía pocos años, estando aún en la universidad. Él siempre venía a nuestra clase de Historia de la Filosofía a escuchar al profesor Mínguez… Oiga, ¿es necesario que le cuente todo esto? Está bien, está bien. Venía a la clase del profesor Mínguez, y eso que él no era de nuestra facultad, pero siempre dijo que le fascinaban esos temas, y que no podía resistirse a perdérselos. A mí me gustaba bastante, con lo cual un día, por los pasillos, me acerqué a él, comenzamos a hablar, y ya se sabe, por lo visto él también se había fijado en mí, por tanto, empezamos a salir juntos. Y desde entonces seguimos juntos.

¡Joder, pues claro! ¡Claro que teníamos discusiones! ¡Continuamente! ¿Cómo que de qué tipo? ¿Qué tipo de discusiones puede usted tener con su mujer? ¿Qué? Ah… lo siento, de veras… No, no tenía ni idea, como usted comprenderá… le acompaño en el sentimiento… ( ) Pues… pues nuestras discusiones eran casi todas por celos. No, él no los tenía, Fernan es el chico más buenazo que hay sobre el planeta. Era yo la celosa. Reconozco que lo soy, y bastante. Evidentemente había más motivos de discusión, pero casi, casi todas las veces, era por celos.

No, gracias, no quiero café. No me gusta el café.

No, yo no tengo trabajo. ¿Acaso usted cree que habiendo estudiado Filosofía puedo tener trabajo? No al menos uno que me guste, claro está. ¿Fernan? Él trabaja en un taller. No sé, haciendo tornillos y tuercas, o algo parecido. Como ve, aunque él también tenga una carrera universitaria, no ha llegado muy lejos que se diga…

¿Me da uno de esos cigarrillos? Gracias.

Lo de la otra noche… Era el cumpleaños de un amigo de Fernan, y habíamos estado primero cenando en casa de Rober, que era el del cumpleaños, donde bebimos… donde bebieron bastante. Yo no bebo. Después, nos fuimos de poteo, por los sitios habituales. Evidentemente para cuando cerraron esos sitios ya iban más borrachos. No, Fernan no. Fernan siempre coge ese punto de borrachín, pero sin llegar a estarlo del todo. Además es muy gracioso cuando está así. Sus borracheras son muy simpáticas. Pues nos cerraron todos los sitios y tuvimos que ir a alguna de esas discotecas que siguen abiertas algunas horas más. Sí, ahí fue donde ocurrió todo. No sé qué me pasó, pero… El pobre Pere tuvo la desgracia de que yo me fijase en él, cuando él ni me había mirado, ni se me había insinuado, ni siquiera me había rozado.
Veríamos entonces cómo se comportaría mi novio si…

Le llamo: Fernan.
Le cuento: Aquel chico.
Le cambia la cara.
La he cagado, pienso.
Chocan.
Forcejean.
Fernan saca aquella especie de navaja.
Se la clava.
Todo se acaba.
Aquí estoy.
Aquí estamos.
¿Cuál es la razón?
La única razón es… No lo sé.

FIN

2 comentarios:

  1. Muy bueno maestro.
    Ahora mismo espero ansiosamente la venganza del zombie (o infectado) de pere.

    siga vd asi.
    Un abrazo
    D.

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  2. Jeje muchas gracias David, y muy bueno lo de la venganza de Pere. No estaría mal hescribir algo así... La duda consistiría en saber si Pere sería un zombi gangbang o no ;-)

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