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28 de octubre de 2011

Visto en Sitges'11 (V)

Con esta quinta entrega, termino ya mis comentarios sobre lo que vi en el Festival de Sitges 2011, en tres días y medio que estuve.

Emergo (Carles Torrens)

Una familia compuesta por el padre, un niño pequeño de pocos años y una adolescente tienen problemas de fantasmas en su casa y llaman a un equipo especialista en ello. Este equipo pondrá por todo el piso cámaras detectoras de fantasmas y grabarán todo lo que ocurra con todo tipo de aparatos. Sí, querido lector, has deducido bien: se trata de otra película de esas, de las de actividades paranormales donde una o varias cámaras graban todo lo que ocurre alrededor. Una vez más, un producto lleno de originalidad. Lo malo de todo esto es que Rodrigo Cortés, el creador de esa obra maestra llamada Buried, es quien ha escrito el guión, cosa que parece mentira. No hay nada especial en toda la película, solamente un par de típicos sustos donde se crea cierta tensión, y el clímax final, que eso sí, por fin, está muy bien. Pero se queda sólo en eso. Para acabar de fastidiar todo, la última escena de la película, además de ser muy incoherente en cuanto a los diálogos que se escuchan entre dos de los actores, es de risa ya que es perfectamente previsible lo que va a suceder. Y este final no tiene otro adjetivo: penoso.

El callejón (Antonio Trashorras)

Ana de Armas es una chica que tiene un sueño: ser bailarina. Ha pasado un casting pero al día siguiente tiene otro más importante, el final. Para ello necesita lavar bien la ropa que utilizará así que se mete en una lavandería cercana a su casa, junto a un callejón altamente sospechoso. En la calle no hay nadie... hasta que aparece un joven, una especie de gigoló, un latin lover en toda regla. Las sospechas sobre su comportamiento o sus intenciones no tardarán en aparecer. Esta película parece casi un capítulo de aquellas Historias para no dormir del gran Chicho Ibáñez Serrador. No sólo pr su duración (que es corta), sino por su ambientación, por sus interpretaciones (malísimas sin excepción, de risa), por los colores... Una tonta historia de asesino en serie cuyo desenlace hace que en general tenga algo de gracia ya que es donde la historia ya pierde el norte y aparece un elemento fantástico que no por inesperado hace que el producto mejore demasiado. Esta película hizo las delicias del patio de butacas ya que había muchas cosas que daban juego para el cachondeo del personal, con lo cual la sesión fue divertida.

Monster Brawl (Jesse T. Cook)

Probablemente, la película que más me decepcionó de todas las que vi. Con un argumento divertido e interesantísimo, la película flojea por todas partes, casi desde el minuto dos. ¿Qué cuenta la película? Una lucha en un ring de lucha libre entre dos equipos muy curiosos: las criaturas mosntruosas contra los no-muertos. Es decir, algo así como Frankenstein contra El hombre Zombie, o similares. Como se ve, la premisa es buenísima, pero el hecho de que toda la película, ¡toda! sea igual, con combates entre diferentes criaturas, hace que sea un producto aburridísimo. Por si fuera poco, se nota demasiado que muchas de las caras que salen en la película son personas conocidas en el mundillo de la lucha libre. Ya sean luchadores, público, o comentaristas. Y claro, si uno no está puesto en ese tema, pues pierde gracia. Pero eso es lo de menos. Como digo, la película es combate tras combate, y además con un maquillaje y unos decorados patéticos, en fin... Algo lamentable.

Dark souls (César Ducasse & Mathieu Peteul)

Esta no es una buena película, pero tiene cosas a favor. La primera, que es Noruega, y no hay mucho cine fantástico que nos llegue desde aquel país. La segunda, que está hecha con cuatro perras, y eso es meritorio siempre. La tercera, que tiene un argumento muy de serie B, o Z más bien. Va de que en un pueblo está habiendo extrañas muertes porque un grupo de gente con mono naranja (lo que viene a ser un butanero de toda la vida) introducen un taladro en la cabeza de las personas para inocularles no se sabe qué... (más adelante se sabrá que es una especie de líquido negro, quizá petróleo, para que un señor pueda controlarles, o al menos eso entendí yo). El caso es que vuelven a la vida pero muy inútiles, muy zombies, y eso el padre de una de las zombificadas no lo puede permitir, así que empieza una investigación por su cuenta. Una historia muy rara que también tiene cosas en contra, claro, por eso no es una buena peli, tal y como decía al principio. Por ejemplo que está muy pero que muy mal realizada. El sonido es también muy malo, oyéndose gritos de chicas en peligro cuando no vienen a cuento. Los actores también son muy malos, no eran nada dreíbles... en fin, que parecía más bien una película de escuela de cine, de curso en prácticas o algo parecido...

Bien, pues hasta aquí mis comentarios sobre lo que he visto en el festival de cine fantástico más importante del mundo, el de Sitges. Han sido muchas horas de locura y de cine, de diversión (ejemplo clarísimo el de la Zombie Walk), de falta de sueño (los dos últimos días estuve prácitcamente 48 horas sin dormir ya que estuve de película en película y de maratón en maratón)... Pero evidentemente, muy a gusto y disfrutando, que de eso se trata.

Respecto a la organización, un año más es necesario protestar o llamar la atención sobre los retrasos en la gran mayoría de proyecciones, especialmente las del Auditori. En algunas ocasiones ha habido retrasos de unos 45 minutos... Hay que pensar muy bien la programación que se desea ver porque si hay películas seguidas en diferentes cines, lo más fácil es que no se llegue. 

Además el sistema de subtítulos deberían ir pensando en alguna forma de renovarlo ya que se ve demasiado arcaico (es que lo es). Además en las proyecciones en 3D estos subtítulos hacían que uno se volviera loco, con la imagen de la pantalla y luego mirando los subtítulos...

Sin duda alguna, el año que viene, y citando al gran T800... Volveré.

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