25 de septiembre de 2017

Zinemaldia 2017: 'Ni juge, ni soumise' (Yves Hinant y Jean Libon)

SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO

[Actualizado: Película ganadora de una Mención Especial del Jurado]


Una jueza belga recibe a personas para analizar sus casos particulares (ella les llama sus "clientes") en su despacho. Las conversaciones con esas personas son peculiares, extrañas, divertidas, aterradoras en algunos casos... Y ya está. Esa es la película. Un documental que no hace sino dejar al espectador ojiplático, preguntándose en todo momento si lo que está viendo es real o es falso, si está preparado, guionizado, ensayado o si por el contrario todo es fruto de la espontaneidad del personaje principal, esa jueza tan natural, a veces impasible y otras veces llena de estupor frente a ciertas cosas que le cuentan. Justo la misma sensación que la del espectador.

Por pantalla pasan maltratadores, potenciales terroristas, dominatrix, infanticidas... Gente de todo tipo pero de baja (o muy baja) escala social, que parece ser que es lo que quiere mostrarnos continuamente. Cada historia, que como digo nunca nos quedará del todo claro su veracidad (incluso tras habérselo preguntado a los responsables del filme) va apareciendo y tal como llega, se va, prácticamente sin capacidad para reaccionar ante todo cuanto han contado.

El rodaje de la película duró tres años (cosa que se hace notable si nos fijamos en los cambios de aspecto de la jueza protagonista), y aunque no lo parezca debido a ello, aseguran que el posterior montaje fue muy sencillo al indicar que todo el material del que disponían era de muy buen nivel. Otro aspecto a destacar es que cada toma es única en la película. No podían repetir pues se perdía toda esa naturalidad o espontaneidad existente en cada conversación.

En cuanto a la jueza, ¿interpretada? por Anne Gruwez, es una jueza real. Ella se dedica a esto realmente y asegura no estar interpretando a ningún personaje, llevando muchos años en la profesión. Visto lo bien que se desenvuelve ejerciendo, deja poco lugar para la duda, pero... Yo creo que una vez más, juegan con el espectador, ¿nos están engañando? A los directores es algo a lo que les gusta jugar, pues dicen llevar treinta años contando este tipo de historias.

En resumen, Ni juge, ni soumise es una película que, aunque en muchas ocasiones el espectador se ríe (dado lo absurdo y lo surrealista de muchas de las cosas que se ven y se cuentan) y en otras se queda helado, es algo irregular, muy repetitiva y de la que es fácil desconectar dada su diversidad de historias y personajes circulando durante todo el metraje. Aun así, es una de las películas que, con esa duda generada sobre lo real y lo ficticio, más comentadas del Zinemaldia.



¡EXTRA, EXTRA! Imágenes de los directores y la jueza al salir de la proyección en el Kursaal




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