28 de julio de 2010

Como dijo Baudelaire... (obituario)



Ya nunca sabremos qué narices era lo que le decía Baudelaire a Antonio Gamero en esas juergas tan divertidas que se marcaba con su amigo Pedro Armendáriz en el Zinemaldi donostiarra (y a saber en cuántos sitios más).

Antonio Gamero ha fallecido con 76 años por culpa de una afección respiratoria que arrastraba desde hacía tiempo. Asiduo al Festival de Cine de San Sebastián, donde disfrutaba con la gastronomía y con las susodichas parrandas, este hombre con voz de cascarrabias será recordado como uno más de esos actores secundarios que acaban siendo perfectamente reconocibles por todos y que en muchas ocasiones se convertía en lo que se llama un robaplanos en toda regla. Un fiera de la interpretación con muchos años sobre las tablas, así como delante de las cámaras, tanto de cine como de televisión.

En cine debutó en 1973 con la película titulada Habla, mudita de Manuel Gutiérrez Aragón, trabajando posteriormente con directores de la talla de José Luis Garci (Asignatura pendiente), José Luis Borau (Furtivos), Fernando Fernán-Gómez (El viaje a ninguna parte), Eloy de la Iglesia (La estanquera de Vallecas), José Luis Cuerda (Amanece que no es poco, La marrana, El bosque animado), Berlanga (Todos a la cárcel, La vaquilla)... Un sinfín de directores que conocían el potencial de este actor que también vivió momentos de gloria gracias a la televisión con la exitosa serie Médico de familia.

Podría comentar más películas o actuaciones suyas, pero he leído en Fotogramas unas palabras de José Luis Cuerda en homenaje al actor que me parecen de lo más adecuado para acabar este obituario:

Él era físicamente y por el tono de voz, por sus recursos interpretativos, un actor al que elegías sabiendo lo que iba a hacer. Como todo buen actor cómico, cuando le tocaba un momento melancólico, lo hacía excepcionalmente bien. Entendía muy bien a los personajes que caían en su manos y les sacaba un jugo estupendo. No enfatizaba, no se daba importancia como actor.

24 de julio de 2010

A medio comer

18 de julio de 2010

Las 'Sombras oscuras' y Tim Burton


Ya se conoce cuál va a ser el nuevo trabajo de Tim Burton tras Alicia en el país de las Maravillas. Será una adaptación de la serie de TV creada en 1966 titulada Dark Shadows (la serie se emitió desde 1966 hasta 1971, siendo en blanco y negro los dos primeros años y los demás ya en color, teniendo un remake, también para televisión, en 1991).

En Dark Shadows aparecían personajes fantásticos de todo tipo: vampiros, hombres lobo, fantasmas... Cualquier monstruo de la imaginería popular tenía cabida en la serie, con lo cual podemos decir que es algo que le viene al pelo a Tim Burton. O eso nos gustaría pensar... A priori parece que tiene algo jugoso entre manos, con lo cual nos gustaría ver al Tim Burton que siempre nos ha gustado.

Parece ser que, para variar, Burton contará con Johnny Depp en sus filas actorales. Raro, ¿verdad? Ahora la cuestión sería saber si también estará Helena Bonham-Carter, atreviéndome a pensar que también la veremos en el proyecto.


Por cierto, el guión está escrito por Seth Grahame Smith, autor de una de las novelas que ha causado sensación los últimos meses, siendo un gran éxito de ventas: Orgullo, Prejuicio y Zombis (que si no recuerdo mal también se habló de que tendría su adaptación cinematográfica).

Así era el comienzo de la serie en blanco y negro:



Y así, cuando empzó a emitirse en color:



Vía Fantasymundo


16 de julio de 2010

Zinemaldia 2010: Carteles oficiales


Nueve días de septiembre. Del 17 al 26. Zinemaldia. Por segundo año consecutivo, la crisis y muchas de las dudas económicas del Festival hacen que sean nueve y no diez (como solía ser habitual) los días de los que se podrá disfrutar de Cine de todo tipo y de todas las nacionalidades en Donostia-San Sebastián.

Hace unas semanas se presentaron los carteles de la nueva edición. Y yo todavía no había comentado nada... Una vez más y desde hace cuatro años, el encargado de diseñarlos ha sido Oscar Mariné, quien sin duda crea bastante controversia con sus resultados finales, haciendo que muchas de las personas que observan el cartel de la Sección Oficial se planteen si lo que tienen ante sus ojos es algo representativo de un festival de cine como el de Donosti. En palabras de su creador y de la organización, la imagen representa una especial mirada que nos invita a descubrir con firmeza, curiosidad y desafío los contenidos de la 58 edición del Festival.

El resto de carteles son referentes a las secciones habituales del Festival:

Zabaltegi. Un lugar para poder ver primeras o segundas películas de nuevos realizadores, así como perlas de otros festivales, subsección de Zabaltegi donde se pueden ver películas premiadas o ampliamente comentadas en otros festivales.


Retrospectiva de un director clásico: Don Siegel. Si el año pasado esta sección estuvo dedicada a la completa cinematografía de Richard Brooks, este año le toca a un contemporáneo suyo, también miembro de lo que se llamó la generación de la violencia y del que se podrá ver toda su obra, aportando una nueva visión al cine que en aquellos años se distribuía, con películas del calibre de La invasión de los ladrones de cuerpos o Harry el sucio, por citar solamente dos de las más conocidas.


Retrospectiva temática: .doc. Nuevos caminos de la No-Ficción. Debido al auge que en los últimos años están teniendo las películas documentales, el Zinemaldi quiere rendirles un homenaje con este ciclo para intentar dar a conocer de una forma más mayoritaria este género al gran público, con películas entre las que se encuentran algunas dirigidas por Lars Von Trier o Werner Herzog, por ejemplo.


Horizontes Latinos. Ciclo en el que se podrá ver gran parte de la producción anual latinoamericana, siempre tan interesante.



Estas grandes secciones junto con otras como Made In Spain, Panorama del Cine Vasco, Cine en Construcción, Cine en Movimiento y Escuelas de cine completarán nueve días de intenso Cine que se podrá ver en Donostia del 17 al 26 de septiembre.

[Web del Zinemaldia]


14 de julio de 2010

Do you mind? (Cuarta y última parte)

[Viene de: Do you mind? (Tercera parte)]

Recordando cómo habían transcurrido todas estas cosas, me dirigía, nos dirigíamos, los guardias y yo, hacia ella.

Mi nerviosismo aumentaba exponencialmente, es decir, a lo bestia.
- ¿Está… está guapa? –pregunté a mis dos “guardaespaldas”. Vaya preguntas se me ocurren hacer.
- ¿Que si está guapa quién? –dijo el más feo de los dos. En realidad, de los tres, porque yo no es que sea un Robert Redford, o un Paul Newman, pero algo de gracia en ese sentido, sí que tengo. Me gustaría saber de qué tebeo de Mortadelo y Filemón había salido ese guardia.
- Mi... mi visita… eh… ella.

Comenzaron a reírse, con unas risotadas que me molestaron bastante. Cada vez me caían peor. Con esto, llegamos a la sala de visitas.

- La mesa del fondo, cuatro-tres-siete. Tienes veinte minutos –y me dieron un pequeño empujón además de unas palmaditas en el hombro.

Según me iba acercando, pensaba en qué sería lo primero que le diría a mi amada. “Dile que está muy guapa. Eso siempre queda bien”, me dije. Llegué a la mesa del fondo, a la zona más oscura de la sala, como oscuro se me volvió todo al comprobar que no era quien estaba allí… era Jotapé.

- Hola, Jotapé. Me alegro de verte. –Me entró una depresión descomunal.
- Sí, claro –rió-. Y quieres que me lo crea. Pensabas que sería ella, ¿verdad?
- La verdad es que sí, amigo.
- Deja de llamarme “amigo”.
- ¿Cómo dices?
- Que no soy tu amigo, joder. ¿Es que no lo entiendes?
- Pues… no.
- Siempre has sido un fracasado. Y a mí no me gustan los fracasados. Deberíais estar todos muertos. A ti, en cambio, decidí meterte en la cárcel, pero es porque hace algún tiempo compartimos buenos momentos. No por otra cosa.
- ¿Me… me hubieras matado?
- Por supuesto.
- Pero, ¿por qué, Jotapé? ¿Por qué? –comenzaron a brotarme algunas lágrimas, mezcla de incomprensión y dolor.
- Joder, te los estoy diciendo. Porque eres un fracasado, y los fracasados no van a ningún lado, y lo que es peor, hacen que todo el mundo no vaya a ningún lado. Mírate: siempre lloriqueando y haciéndote ilusiones imposibles. No has llegado a nada. ¡No aspiras a nada! No se puede estar siempre así, y tú lo estás.

Me sequé con la manga las lágrimas. Me hizo sentirme avergonzado. –Tienes razón. Con ella, por ejemplo, me hice muchas ilusiones.

- Exacto. ¿Y todo para qué? ¡Para nada! A ver si aprendes de una vez.
- ¿Está ella contigo?
- Evidentemente. Desde hace varios años. Nos conocimos en un viaje por el sur de Francia cuando…
- No me cuentes tu vida, Jotapé –hice una pequeña pausa-. Cabrones –estaba furioso- Y ahora, ¿está ella aquí?
- Claro, esperándome fuera. Con el BMW oscuro que tanto te gusta. Si estás pensando que le diga que venga a verte, ni lo sueñes –me había leído el pensamiento-. Además, ella me ha dicho que no piensa entrar.

Sonó una bocina horrenda que indicaba que el tiempo de visita se había agotado. Enseguida apareció el del tebeo de Mortadelo para asegurarse de que había oído el bocinazo.

Cerré los ojos, y eché un último vistazo mental a la chica de mis sueños, como si hubiera sido ella quien había venido a visitarme. Desde la planta de los pies –mejor dicho, desde la punta de los tacones- hasta el último pelo de su hermosa melena, pasando por sus caderas, sus pechos, su mirada…

Todo el mundo hace el idiota por alguien. Sólo envejeciendo es posible librarse de las complicaciones, así que me concentraré en eso. Tal vez viva tanto, que llegue a olvidarla. O quizá muera, intentándolo

(La dama de Shangai, de Orson Welles)

Abrí los ojos. Me incorporé.

- Sabes que te buscaré al salir –le dije, seco.
- Y que intentarás vengarte. Lo supongo. Pero para ello, primero has de salir de aquí, y, francamente, lo tienes un tanto difícil. Adiós, fracasado.

Esbozó una sonrisa y, levantándose, Jotapé dio por terminada la conversación. Se giró y comenzó a alejarse, dirigiéndose hacia la salida. En un momento así quedaría muy bien una canción. Cantada por una mujer, que implique desolación. Como la de Peggy Lee en “Johny Guitar”. Solo que, en aquella estupenda película, la chica y el chico (el bueno), después de besarse, acaban juntos.

FIN

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11 de julio de 2010

Pequeño diálogo aborregado

- ¡Rápido, rápido, que ya empieza!
- ¡¡Ah, es verdad, el partido!!
- ¿Qué partido ni qué partido? ¡La película, leches!

(Pequeño silencio)

- Em... ah, sí, claro, sí... la película, claro...

Que me perdonen aquellas personas a las que el fútbol (deporte más conocido como jurgol) les apasiona y disfrutan con un buen partido y buenas jugadas, (incluso un servidor puede ver un partido tranquilamente) pero hay ciertos niveles de aborregamiento que me resultan difíciles de aguantar. Simplemente no acabo de entender qué es lo que se puede ganar o perder, viendo tanto furor en las calles y en la comunicación. Que no lo entiendo, y mira que le doy vueltas. Esperaré pacientemente a que alguien tenga a bien explicármelo, eso sí, no prometo que acabe entendiéndolo.

No hace falta decir que es Forges el autor de la viñeta, ¿verdad?

10 de julio de 2010

Do you mind? (Tercera parte)

[Viene de: Do you mind? (Segunda parte)]

Quedé con Jotapé en mi piso, para repasar el plan por última vez. Al salir a la calle, nos encontramos con que la mujer de mis sueños nos esperaba, con un BMW impresionante de color oscuro. Tartamudeando, cómo no, pregunté a Jotapé qué coño hacía ella aquí, qué pintaba. Me dijo que se había tomado la molestia de llamarla, y contarle el plan. Por lo visto, ella se entusiasmó tanto, que quiso participar.

- Pe… pe… pero, Jota-jota-jotapé…
- ¿Qué pasa? –su mirada pareció un tanto furiosa.
- Que…que… que ella… no-no-no entrab-ba en nuestro me-me-meti-meticuloso plan.
- Calla de una vez, y sube al coche. Ha habido algunos cambios.
- ¿Caca… caca… cacambios? ¿De qué tipo?
- Cagondiós… Sube al coche y ahora te lo cuento.

Subí al coche, en la parte trasera, Ella y Jotapé, en la delantera.

- Je… jelou –le dije, con mi acartonado inglés de diccionario recién comprado, mostrando la mejor de mis sonrisas, y también la mejor de mis tartamudeces.
- Vaya –respondió-. Veo que has perfeccionado tu inglés –Y me guiñó un ojo, de manera tal que me derretí allí mismo. Yo ya era feliz. Ojalá se hubiera parado el tiempo en ese preciso instante…

Arrancamos. Jotapé me contó los cambios. ¿Los cambios? Mejor dicho, el nuevo plan, ya que el original ya no existía. Este era completamente diferente de aquel. Pero parecía más sencillo, y además ahora contábamos con el apoyo de una tercera persona. Todo iría bien.

Pero no fue bien. Poco hay que comentar al respecto: Que, vaya usted a saber cómo o porqué, saltó la alarma, y que dos de los atracadores lograron escapar, y uno no.

Me puse tan nervioso con el potente ruido de la alarma,, que me bloqueé. No sabía qué hacer. No recordaba por dónde había entrado, ni por dónde tenía que escapar. Ni siquiera qué estaba haciendo allí. La policía llegó enseguida. Ojalá hubiera estado Jotapé allí conmigo. Él habría sabido qué hacer. Pero Jotapé estaba en los sótanos de los almacenes de la gran tienda, y pudo escapar sin problemas. Como ella, que esperaba fuera con su cochazo. Ojalá hubiera podido verla, solamente una vez.

Continuará... en breve (con la cuarta y última parte)

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28 de junio de 2010

Do you mind? (Segunda parte)

[Viene de: Do you mind? (Primera parte)]

Una cosa tenía clara: Debía hacer el robo lo antes posible. Pero existía un problema: ¿cómo averiguaba yo dónde se guardaba el dinero? Aquí era donde debía entrar en escena el colaborador que se me tenía permitido. Eché mano de mi agenda, de mano, y probé suerte llamándole por teléfono. Espero que siga viviendo en el mismo sitio, porque si no, a ver cómo demonios lo localizo. Descolgaron el teléfono. ¡Bingo! Era él. “¿Jotapé?” pregunté. “Cagondiós, sólo puede haber una persona en el mundo que me llame así… ¿Qué tal estás, tío? ¡Cuánto tiempo!” “Efectivamente, Jotapé, hace mucho… Oye, que te llamo porque necesito verte. ¿Puedes quedar ahora?” “Joder, pues claro que puedo. Para un amigo yo siempre tengo tiempo. ¿Te parece que quedemos donde Siempre?” “Perfecto”, dije yo, “te lo iba a proponer. Donde Siempre”.

Donde Siempre era donde siempre. Puede sonar a redundante o absurdo, pero esa es la gracia de ese bar. Siempre era la matrona del bar, que estaba situado en la Parte Vieja de la ciudad. Siempre era fea como ella sola, con la cara redonda, muy redonda, y llena de verrugas. Siempre estaba también muy gorda, y tenía una voz de hombre increíble. Siempre sirve unos bocadillos rancios. Su especialidad, el pollo. El pollo rancio, por supuesto. El bar de Siempre es visita obligada para los turistas. Si alguien viene de visita al a ciudad y no se deja caer por ese antro, ni será visita, ni será nada. En fin, que mi amigo Jotapé y yo siempre quedábamos allí, donde Siempre.

En quince minutos estaba yo donde Siempre, y después de haberle saludado y ella haberme preguntado si tenía ya novia y yo haberle respondido que no, pero que había un proyecto para ello y después de que a ella le cambiara la cara y me preguntara que si tenía tanto sexapil como ella y yo le respondiera que eso era muy difícil, después de que Siempre se marchara, después de todo esto, apareció Jotapé.

“Jean-Pierre”, saludé. “Qué cabrón eres”, me dijo. “Hace años te dije que serías tú la única persona a la que permitiría llamarme Jotapé, pero que a cambio no me volvieras a llamar jamás por mi verdadero nombre, y ahora, ala, a tomar por culo. “Era un vacile, Jean-Pierre”, bromeé yo- “Que no me llames así, coño”. “Vale, vale, no te mosquees, tío”. Nos abrazamos, pedimos una racioncilla de pulpo a la gallega, y después de un diálogo entre Siempre y Jotapé parecido al mío, le conté el asunto del robo.

Jotapé se llama realmente Jean-Pierre Gaudí. Su madre era francesa y su padre catalán. Hace muchos años, como yo consideraba que Jean-Pierre era un nombre demasiado largo, lo acorté usando sus iniciales. Eso le gustó, y así se ha quedado: Jotapé.

Nuestros padres eran amigos, por lo tanto, nosotros también acabamos siéndolo. Ya siendo mayores, Jotapé se marchó a vivir al extranjero. Poco a poco, nuestra relación se fue enfriando, hasta perderse. Hace no mucho supe que había vuelto, y por ellome acordé de él para que fuera mi socio en este trabajo.

Discutíamos mucho, sobre todo por temas relacionados con el cine. Diferíamos bastante en lo referente a gustos. A él lo que le gustaba era el cine porno. Vaya si le gustaba. Varias veces me hizo la jugada de quedar una tarde para ver alguna película alquilada en el videoclub, ya parecer él con, por ejemplo, “Diario de una camarera” y “Las orgías del Titanic, 3 ª parte”. Bueno, la de “Diario de una camarera” pase, además la protagonizaba Laure Saintclair, que es preciosa, pero la de las orgías, era completamente infumable. No había por dónde cogerla… Y ya teníamos la discusión montada. Jotapé me hablaba de lo magníficamente rodaba que estaba la película, me decía que las escenas de sexo eran innovadoras, que el argumento (¿argumento? Con esto yo siempre me partía de risa), etcétera. Claro, yo lo que intentaba era que viera más cine clásico, como Hawks, Ford, Hitchcock… pero no había manera.

Pero ahora había otro tema que comentar y discutir: El atraco. El mamón de Jotapé no hacía más que preguntarme sobre la chica, mi amada. “¿Te la has tirado ya?” “Joder, Jotapé, qué bestia eres, cómo me la voy a tirar…” “¡Mal hecho, tío, mal hecho! Y qué, ¿tiene cara de golfa o de qué?” “Hey, Jotapé, no te pases, no hables mal de la gente que me cae bien…” “Claro”, respondió chulesco, “y menos de la que va a ser tu novia…”. Y comenzó a reírse. Qué cabrón. A ti te daba yo golferío.

Finalmente la conversación giró a lo realmente importante, hacia el atraco de los ultramarinos. Estuvimos horas y horas estudiando situaciones y posibilidades, pensando el cómo y el cuándo, por dónde y de qué manera… Muy de madrugada, teníamos todo meticulosamente preparado. Si hay algo en que nos parecemos Jotapé y yo, es en que nos gusta ser muy precisos. Para celebrarlo, fuimos a un centro de esos que están abiertos las veinticuatro horas del día, donde Jotapé compró algunos licores, yo unas cervezas sin alcohol, y nos fuimos a mi piso, a beber.

Dos días después, llegó el momento.

Continuará... en breve

[Seguir leyendo en: Do you mind? (Tercera parte)]

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25 de junio de 2010

Una frase gloriosa

De los creadores de...

¿Qué 'Rosebud' ni qué niño muerto? ¡Yo lo que quiero es morir podrido de pasta! (Ciudadano Kane)

O de los de...

Messala, ¡eres un cabrón! Pero me tienes robado el corazón (Ben-Hur)

y también de los de...

Esto me pasa a mí por cantar y bailar bajo la lluvia. ¡Menuda pulmonía! (Cantando bajo la lluvia)

Ahora llega...

No puedo pedir una orden de arresto para un mosquito

Gloriosa frase que se puede escuchar en Mutación (Mosquitoman), inmunda película y sin embargo simpática (a ratos) del director de otra película horripilante (también otro despiporre pero en esta ocasión sin frases para la Historia del Cine) titulada Mega Snake, donde en vez de un señor transformado en mosquito lo que había era pues eso, una mega serpiente (el título lo dice todo). El director se llama Tibor Takács y parece ser que está especializado en cine fantástico, desde que allá por 1987 dirigiera su primera película, La puerta (con Stephen Dorff de protagonista).

El póster de la película que nos ocupa (haz clic sobre la imagen si quieres ampliarla):


17 de junio de 2010

¿Son los niños gilipollas?

Ayer por la tarde me acerqué al cine a ver las aventuras del príncipe de Persia. Antes de la proyección y como suele ser habitual, hay algún que otro trailer. Como la película que iba a ver es de Disney y para todos los públicos, con ánimos de hacer una serie al estilo de Piratas del Caribe (también de Disney), los trailers que hubo fueron de películas dirigidas al público más joven.

Una de esas películas de los trailers me hizo llevarme las manos a la cabeza y me dejó completamente boquiabierto y altamente sorprendido por la supina estupidez que acababa de ver, todo concentrado en tan sólo dos minutos. Se trata de una película titulada Marmaduke, de inminente estreno, basada en unas tiras cómicas creadas en 1954, donde se ven básicamente las andanzas de un perro y sus amigos animales, entre los que se encuentra su hermanastro, un gato llamado Carlos.

Vamos por partes: El trailer empieza de forma simpática, parece un perro de lo más majo, travieso y gamberrete... pero de repente aparece en escena el gato. Y su voz de doblaje. En serio, yo no sé qué narices piensan en las altas esferas del marketing cinematográfico cuando permiten semejantes doblajes. La última barrabasada que vi acerca de esto fue el doblaje de Mónica Cruz en G-Force (claro, como su hermana Penélope había doblado al personaje en su versión original, debieron de creer que sería un guiño supergenial y superdivertido que atraería a las masas para ver esa pequeña bobada). Por lo visto escuchar a un gato hablando de esa forma produce carcajadas sin fin. Será en los despachos donde decidieron aceptar esa voz, porque vamos...

Según transcurre el trailer se puede ver una sandez tras otra, donde se nos va presentando al resto de protagonistas. Que si perros con pedigrí, que si uno que no siente las piernas, más bromas entre el perro y el gato... y un William H. Macy echado a perder (esperemos verle en alguna de sus grandes interpretaciones en alguna otra película) que protagoniza otro momento bochornoso, que cuando idearon la película, también debieron de creer que algo como eso sería la monda, la repanocha, el descojono padre.

Y por último como no quiero extenderme más (parece mentira que esté hablando tanto de algo de tan sólo dos minutos, de un trailer), no voy a decir nada sobre el baile del final. Bueno sí, que para variar me pareció algo patético.

Con todo eso, la pregunta que me hago es ¿son los niños de hoy en día gilipollas? ¿Realmente se cree alguien que una película así puede hacer buena caja? Hay que decir que en Estados Unidos hemos visto muchos casos en los que sí se cumple ello (ahora mismo recuerdo otra con perros: Un chihuahua en Beverly Hills)... será que allí sí son un poco gilipollas los niños. No lo sé.

Os dejo con el trailer, a pesar de haberlo desgranado ya. Eso sí, no me hago responsable de los daños cerebrales que pueda causar a quien lo vea.



Atención también al póster. Yo pensaba que ya no se hacían cosas así. Creía que este tipo de carteles quedaron obsoletos en los videoclubs de los años 80...