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21 de septiembre de 2016

Zinemaldia 2016: 'Playground', de Bartosz M. Kowalski


Sección Oficial a concurso

Y llegó la película de la polémica al Zinemaldia. Si bien ya se ha pasado el ecuador del Festival pero quedan aun así muchas películas por ver, tengo claro que la película polaca Playground será la que estará en boca de todos durante los días que quedan, debido a la controversia levantada acerca de sus imágenes, concretamente de su trozo final, el cual ha hecho que muchísima gente huyera despavorida de la sala y que incluso se oyeran algunos insultos (no muchos, pero insultos al fin y al cabo) al finalizar la proyección.

La primera película de ficción de Bartosz M. Kowakski está tratada en forma de episodios y su idea nació cuando el director tuvo conocimiento de un trágico, muy trágico episodio de violencia brutal sucedido en Liverpool en el año 1990. En cada episodio se nos van presentando a los personajes (tres niños -dos niños y una niña), así como algún que otro lugar de importancia en la historia que se nos cuenta. Todo parece muy normal salvo algunos apuntes que indican qué puede venir más adelante...


La forma en cómo está rodada no es que sea gran cosa: un formato casi documental, seguimiento a los chavales (los jóvenes actores Michalina Swistun, Nicolas Przygoda, Przemek Balinski) mostrándonos sus momentos cotidianos. Todo esto hace que parezca una película aburrida, de hecho llega a serlo porque no pasa gran cosa... a no ser que se fije uno bien en determinados puntos en los que los chavales hacen una u otra cosa. Esos momentos son los que hacen que el espectador pueda mantener el interés, ya que realmente uno no está seguro de si lo que ha visto ha sucedido porque sí, o por alguna otra razón. Vamos, que se queda uno con una mueca de extrañeza en el rostro. Y seguimos viendo, a ver qué pasa. Y poco a poco llega la miga. Lo sorprendente. Lo desagradable.


Y es que la película dura apenas 85 minutos y su polémico tramo final dura unos doce... Evidentemente no voy a decir qué pasa. Aquí todos tenemos que pasar por lo mismo. O jugamos todos, o pinchamos el balón. El director no ha querido mostrar la maldad per se, ni hacer un discurso sobre si cada ser humano es malo por naturaleza. Se aleja bastante de eso y únicamente nos muestra este caso. Se trata de una reflexión ante casos como el que se cuenta (y otros del estilo que también se ven en la película), siendo consciente de que las partes duras resultarán desagradables a la gente. Pero es que es así. La violencia no es, en la vida real, bonita. Es desagradable e imágenes de ese calado se nos queda bien dentro, aunque nos pese.

Para acabar, diré que hay un trozo que me ha parecido bastante malo en cuanto a guión o dirección. Un momento en el que se condena explícitamente, en el que se acusa (se nos acusa, en realidad ya que hay incluso miradas a pantalla, es decir a nosotros los espectadores) de pasividad ante casos o gente así. Es tan explícito que hace que uno pierda el interés ya que estaba jugando con sus propias reflexiones. El director quiso incluir algo así para dar un toque surrealista a esa condena silenciosa por parte de todos.

En resumen, se trata de una película muy dura, que necesita tiempo para digerirse (tanto en el estómago como a nivel mental) que cumple su función de no dejar indiferente absolutamente a nadie.



EXTRA: Imágenes del equipo de la película en rueda de prensa y paseando por la ciudad:

Los niños Michalina Swistun, Nicolas Przygoda, Przemek Balinski

Junto a la niña actriz, el coguionista Stanislaw Warwas (izq.) y el director y guionista
Bartosz M. Kowalski (dcha.)
Los niños actores, por Donosti

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