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2 de diciembre de 2008

Quiero ser Christopher Walken

Imagina que eres un ejecutivo amargado, agobiado por tanto trabajo, sin ganas de hacer nada, y de repente, por fin, te dejan en paz. Tienes un momento ocioso, puedes aislarte del estrés y del trabajo… Te sientas y al poco rato ahí está… Es la musiquilla que siempre quisiste seguir escuchando y que, en algún momento de tu vida (probablemente cuando decidiste dedicarte a lo que te dedicas dejando de lado los sueños de juventud), sin darte cuenta, se esfumó.

Poco a poco la música va cogiendo fuerza en tu cabeza y empiezas a notar cómo algunas partes de tu cuerpo empiezan a seguir ese ritmillo, incontrolable ya, y decides desmelenarte, qué carajo, ¡un día es un día! ¡Dejadme disfrutar! Y comienzas a bailar, a saltar, a volar… Todo te da igual, te sientes libre.

Toda esa sensación tan placentera, como todas las sensaciones similares, dura apenas unos pocos minutos, de forma que acabas dándote cuenta de que debes volver. Tu momento de descanso se está acabando, va llegando la hora de la realidad… Localizas tu asiento, la musiquilla poco a poco se desvanece… te acercas… te sientas… ¡Plof! Caes. Por unos pocos momentos has vuelto a ser feliz. Quizás haya merecido la pena.

Algo así viene a ser el vídeo que aquí presento: Weapon of choice de Fatboy Slim -tema incluido en su disco Half way between the gutter and the stars-, interpretando magníficamente por Christopher Walken y dirigido por Spike Jonze.


Spike Jonze es el director de dos de las películas más sorprendentes (y recomendables) de los últimos años: Cómo ser John Malkovich (1999) y Adaptation (el ladrón de orquídeas) (2002). Ambas con guión de Charlie Kaufman y aunque son dos películas estupendas y originales, creo que mi favorita de este guionista es ¡Olvídate de mí! de Michel Gondry, con unos buenos Kate Winslet y Jim Carrey, donde la originalidad de la historia hizo que le otorgaran el Oscar al mejor guión original en 2005 (con las otras dos estuvo nominado al premio). Por cierto que el título original de esta última es exactamente igual al español: Eternal sunshine of the spotless mind. Igual igual.

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Por otro lado está el gran Christopher Walken. ¿Cuándo le darán un merecido Premio Donosti en el Festival de Cine de San Sebastián? Este gran actor, que llena la pantalla con su sola presencia, aunque sea de unos pocos minutos (por ejemplo en Pulp Fiction de Quentin Tarantino o también en Amor a quemarropa de Tony Scott) ha ganado el Oscar como mejor actor secundario por su papel en El cazador (Michael Cimino, 1978) y estuvo nominado a los mismos premios en 2003 por Atrápame si puedes (Steven Spielberg). Algunos de sus trabajos los ha realizado con Abel Ferrara, en varias ocasiones (El funeral, El rey de Nueva York, The addiction), con Tim Burton (Batman vuelve, Sleepy Hollow), David Cronenberg (La zona muerta) o los ya citados Quentin Tarantino, Tony Scott y Steven Spielberg.

Contar con Christopher Walken en una película es valor seguro a la hora de ver una buena interpretación. Sólo él, con su rostro espectral, mira de esa forma y puede permitirse hacer las pausas que hace, aportando su toque personal como grande que es. Si yo mismo pudiera bailar como él lo hace en Weapon of choice... Sería el rey de las pistas de baile y de paso me llevaría a todas las chicas de calle. No quiero ser como Christopher Walken... Yo quiero ser Christopher Walken.

Señoras y señores, con ustedes Christopher Walken:

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2 comentarios:

  1. estoy totalmente de acuerdo, cualquier interpretacion de christopher walken es una delicia, incluso verle bailar!!! menudo descubrimiento, he disfrutado de estos 3:55 minutos
    no sé a que espera la organización del festival de cine!!! peores cosas hemos visto encima del escernario, para alguien que de verdad lo merece que se lo den ya!!!!

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  2. ¡Menos mal que hay más gente que opina como yo! ¡Gracias Sara! La verdad es que baila de lujo el tío, ¡yo quiero bailar así!

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