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29 de noviembre de 2008

"Perdido en la traducción"

Bob Harris (Bill Murray) es un actor estadounidense que se encuentra en horas bajas, tanto profesionales como personales. ¿Qué hace en Tokio? ¿Qué pinta él ahí? Ha ido a grabar un spot publicitario para una bebida alcohólica (me acuerdo del gran Orson Welles, que acabó sus días de igual manera, anunciando champagne... el vídeo puede verse aquí). Pero la pregunta acerca de qué hace en Tokio va más allá: se siente vacío y no sabe qué está pasando realmente con su vida. Sus antiguas películas no son más que historia y su matrimonio le genera importantes dudas (su mujer le llama constantemente y le envía trozos de moqueta para decidir cómo decorar su casa, cosa que desespera a Harris).

En el mismo hotel que Harris se hospeda la joven Charlotte (Scarlett Johansson), a la que le sucede tres cuartos de lo mismo: no sabe qué hacer con su vida, no sabe qué hace en Japón, no encuentra su sitio en aquel país en el que se encuentra desatendida por su marido, fotógrafo de estrellas, que nunca encuentra los suficientes momentos para estar con ella.

La casualidad, el azar o el destino hace que ambos se encuentren y empiecen a entablar una amistad realmente especial. Saben que son almas gemelas, que les ocurre exactamente lo mismo, que (se) sienten de idéntica forma. Y ello crea unos momentos magníficos, únicos en la película.

Cada vez que veo esta película no puedo evitar emocionarme cuando comparto la preciosa relación que tienen los dos protagonistas. Una empatía hacia unos personajes que reconozco y con los que muchas veces me identifico, como pocas veces me han hecho sentir las películas... Por eso me gusta tanto Lost in translation, de Sofia Coppola.

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Son muchas las escenas que podría detallar aquí (una de ellas podría ser sin duda uno de los mejores momentos de toda la carrera de Bill Murray: la grabación del anuncio publicitario) pero voy a destacar tres:

1) El final de la película.

- Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. No pierdas nunca esa sonrisa... ¿de acuerdo?
- Sí...

Esas son las palabras (que alguna vez, hace no mucho -personal- hice mías y las dije/pronuncié/escribí...) que Bill Murray susurra al oído, al menos en la versión doblada al castellano de la película, a una sollozante (y fantástica) Scarlett Johansson. Un desenlace perfecto que se ve en el siguiente vídeo (si quereis confirmar que realmente se dicen eso, subid mucho el volumen del ordenador):

[ACTUALIZADO: El vídeo ha sido eliminado del tubo así que lo he tenido que buscar por otros medios... Aquí lo tienes, en inglés, por lo tanto, si subes el volumen no lo oirás en castellano, bueno, en caso de que oigas el susurro, que no es fácil...]



Lo he visto un montón de veces y no paro de emocionarme, poniéndoseme los pelos de punta una y otra vez. Supongo que en parte es por lo personal que he mencionado antes, que provoca que me identifique con lo que pasa... Además, el tema que empieza a sonar mientras se alejan el uno del otro está perfectamente insertado (Just like honey, de Jesus and Mary Chain), aportando un toque melancólico muy bien reforzado por Bill Murray y la satisfacción que siente y transmite al espectador. Deja Tokio. Pero no se va vacío. Hay alguien que le ha llenado, y cuyo recuerdo seguirá haciéndolo... su vida ha recobrado sentido. Sin duda este es el mejor papel que ha hecho Bill Murray en su vida, como demuestran no sólo esta escena, sino tantísimas otras. Todo esto, unido a las imágenes de la ciudad mientras se aleja hacia el aeropuerto, indica claramente que la visión que tiene en esos momentos de Tokio es totalmente diferente a la que tenía días atrás. Bob Harris respira tranquilo, liberado.

2) El karaoke.

Una escena mágica de la película. Los dos protagonistas salen de fiesta por Tokio con unos amigos japoneses y, cómo no, estando donde están, tienen que cantar karaoke. Aparte de la divertida actuación de Bill Murray (¿repito que es la mejor interpretación de su vida? mejor no...), lo realmente destacable es la forma que tienen de mirarse. Primero canta ella y ahí ya se aprecian las miradas pero luego... cómo mira la Johansson a Bill Murray mientras éste canta... (cuántas veces -personal- uno desea que le miren así) Para mí es indescriptible. El juego de miradas que hay en toda la película y especialmente en esta escena, es indescriptible.

Primero veamos la actuación de ella:



Y ahora, la de él:



¿Es o no es para maravillarse?

3) La escena inicial.

El culo de Scarlett Johansson. No, esta escena no me gusta por eso. Me gusta porque me hace plantearme alguna que otra duda. Por ejemplo: ¿a qué viene esa escena? ¿por qué vemos en primer plano el culo de Scarlett Johansson? Una vez vista la película, se puede llegar a pensar que, aparte de nosotros los espectadores, quien también está viendo ese culo es Bill Murray. Es decir, que han dormido juntos. Pero claro, ¿sólo han dormido juntos? ¿o quizás ha habido "algo más"? Esta gran duda hace que la película me parezca aún más fascinante de lo que ya es.


Esta intrigante (y sugerente) escena de apertura y el susurro final pueden ser sólo dos aportes que demuestran que Sofia Coppola supo hacer perfectamente su trabajo, creando así una obra maestra.

Algunas fotos más, a modo de extra:


Magistral interpretación de Bill Murray


La mirada de Scarlett Johansson


Tras el karaoke, otro gran momento

Scarlett Johansson melancólica.
El tiempo, como casi siempre en estos casos, acompaña



Karaoke


Ficha de Lost in translation aquí

5 comentarios:

  1. Está claro que, debido a su temática, ésta no es una película para recomendar a cualquiera.
    Digamos que es apta para corazones románticos y amantes de análisis emocionales y vitales del ser humano, a través de los cuales incluso podrían, en cierto modo, sentirse identificados.

    Habla de los sentimientos de dos personas que se sienten solas y vacías, aún estando rodeadas de gente. Soledad de la que quizás se hacen mas conscientes al viajar a un País dónde todo es muy diferente, paisaje, gente, costumbres..., condiciones que hacen aflore allí, ése sentimiento de insatisfacción moral y vital.

    El planteamiento que hace Sofía Coppola de ésa soledad es realmente genuino y de gran sensibilidad. Curioso resulta que sus protagonistas comuniquen más con sus miradas y gestos que con sus diálogos, ó tal vez ésto último resulte algo secundario y complementario.

    Y sí Jon, la escena del Karaoke es impagable, personalmente me encanta Bill Murray (pedazo de actuación en toda la peli) con ése "More than this" de los Roxy Music, sencillamente genial...

    La casualidad del encuentro de éstas dos personas y la amistad (que roza el amor), que surge entre ellos, logra que el estado emocional de ambos se véa aliviado y tal vez modificado (a una le quedan sus dudas),al haber logrado compartir y exteriorizar ésos sentimientos, hecho que les libera y ayudará a afrontar de nuevo su realidad...

    Hay que ver cómo me he enrollado, pero es que ésta peli dá para mucho más.

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  2. Tu comentario complementa perfectamente lo que yo he explicado en el post. ¡Gracias Ouiser! Si lo ahces hasta mejor que yo, ¡caramba! :-)

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  3. Lo que ocurre es que es una gran película y con la excusa de que la hayas traído por aquí, me he explayado a gusto ;-)

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  4. Amigo JON:
    Me ha encantado tu reseña sobre "Lost in translation". Eres un maestro.
    Supongo que hay momentos en que todo se llena de trozos de moqueta. No sé...
    Tienes toda la razón, los juegos de miradas son estupendos. Es mágico.
    Espero poder susurrarle a alguna chica esas palabras... Aysss...
    Mis respetos,
    El Guardián

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  5. Guardián: me alegra un montón de que hayas leído esta reseñilla, y sobre todo de que te haya gustado, es un honor.
    Las miradas, y cómo va naciendo "algo" entre ellos es, como bien dices, mágico... Me emociono al recordar no sólo esas escenas que he mencionado, sino otras tantas...

    Por cierto, no sé si has podido ver todos los vídeos que tenía colocados... Un par de ellos han sido retirados y los he tenido que volver a buscar, como he indicado en el propio post.

    ¡Saludos, Guardián! Y a Nosfe, otro tanto de lo mismo, faltaría más ;-)

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