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9 de octubre de 2013

Zinemaldia 2013: Venga va, unos rapiditos (III)

Allá voy: tercera entrega de otras películas que vi en el Festival de Cine de Donostia-San Sebastián...

¡A txiflar!

Pensé que iba a haber fiesta (Victoria Galardi)

La directora Victoria Galardi participó en la Sección Oficial en 2010 con Cerro Bayo, que a mí no me gustó nada, y también en 2008 con su primera película (Amorosa soledad, en aquella ocasión en Zabaltegi-Nuevos Directores). Ahora participaba en Horizontes Latinos con una película muy sencilla, lo cual a veces es bueno, y otras malo... En esta ocasión, ni fú ni fá. La película cuenta la historia de Ana (Elena Anaya), una chica que quedará al cuidado de la casa de una amiga suya, que es una mujer separada con una hija que va a a pasar unos días fuera. La cosa se complica (para la protagonista, no para el espectador), cuando Ana se lía y se convierte en pareja del ex marido de su amiga. En principio no debería pasar nada, porque lo pasado, pasado está, pero ella tiene miedo de que no sea así...

Todo el metraje se juega con eso, con el miedo de saber si se descubrirá o no... pero no hay más. De hecho, creo que al espectador le importa bien poco que se descubra o no el pastel. Qué más dará, si tampoco es para tanto... Y así toda la película, que afortunadamente no es demasiado larga. Elena Anaya no está mal, imprime mucha naturalidad a su personaje, pero no hay gran cosa más. Por cierto, que toda la puesta en escena, así como la historia en sí, es muy teatral, daba la impresión de ser una adaptación de teatro...

Harmony Lessons (Emir Baigazin)

Una de las gratas sorpresas del Festival. Un chaval de pueblo, muy de pueblo, va al colegio y sus compañeros, por culpa del mafioso del lugar (otro compañero suyo), le hacen un bullying muy radical. Todos excepto uno, que tiene dos dedos de frente. Lo que no saben es que el chico es un psicópata en potencia, pero claro lo mantiene muy en secreto... nadie sabe que si le tocan las narices, él puede ser mucho peor.

La película es muy rara, vaya esto por delante. Empieza con un costumbrismo bucólico muy peculiar, con planos eternos que hacen recordar al "mejor" cine de Apichapong Wachisukaki (o como se escriba el nombre del director de El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas), de ahí pasa a cine de denuncia social (con torturas incluidas a los chavales, aunque aviso al lector de que no son demasiado duras de ver), para acabar volviendo al costumbrismo inicial, esta vez con toques oníricos (el plano final es impagable, una curiosa mezcla de poesía e ida de olla total que enlaza con lo visto nada más empezar la película). El personaje principal es fantástico, porque no deja de sorprender, se ve cada vez de qué cosas puede ser capaz, de lo retorcido que puede llegar a ser... En fin, sólo decir para acabar que si a alguien no le gustan las cucarachas y no sabe qué hacer con ellas, en esta película hay varios métodos que... bueno, que esta es su película. Extraña y atrayente.

Final recipe (Gina Kim)

Un restaurante familiar cuyo trato al cliente siempre ha sido excelente y la comida otro tanto de lo mismo, está a punto de cerrar porque no puede pagar lo que debe... Para que el abuelo de la familia no sufra, el nieto decide participar en un concurso de cocina en el que se busca al mejor chef del país, siendo el premio final una pasta gansa. Con ese premio, el restaurante podrá seguir a flote y todos quedarán contentos y felices.

Con Michelle Yeoh como gran reclamo de la película, es este un film del estilo del que he hablado ya en este tipo de reseñas: amable, que no hace daño a nadie y que termina siendo un producto agradable con el que salir contento del cine. Una mezcla de toques Disney (debido al mensaje feliz que se transmite... según dice el eslógan de la película: la familia es el ingrediente secreto, con eso se explica bastante, ¿no), una crítica ligerísima al mundillo de la televisión, y algún trozo que quizá recuerde a Ratatouille de Pixar... eso es la película. Podría decirse además, que tiene dos partes: la primera (después del prólogo donde se cuenta lo del restaurante) es todo el desarrollo del programa televisivo, y tras ello, el desenlace familiar, que está todo muy cogido con pinzas, pero bueno, está bien llevado. Una película simpática, con la que a buen seguro en varios momentos se le hará al espectador la boca agua...

Make hummus, not war (Trevor Graham)

Documental que informa sobre algo que, al menos para mí, es bastante desconocido: la guerra del hummus existente entre algunos países, más concretamente entre Israel y el Líbano. Quién iba a decirnos a nosotros, occidentales redomados, que iba a existir algo así: dos países y mucha gente en conflictos diplomáticos y culianrios sobre quién es el verdadero creador de esa pasta tan curiosa hecha con garbanzos (y más cosas): el hummus.

Con un aire divertido, el director, declaradísimo fan del hummus, nos va guiando no sólo por la historia de esta receta y el mencionado conflicto, sino por la suya propia ya que cada cierto tiempo nos narra algún que otro trozo de su vida. Como si eso interesase... es aquí donde el nivel de la película baja, pero como curiosidad está bien. Al final de la película lo que queda es que da absolutamente igual quién pueda ser quien creó esto, el asunto es que se puede hacer de muchas maneras diferentes y probablemente con todas ellas esté igual de rico. Como casi siempre, los mayores conflictos son generados por auténticas tonterías.

Nihon no yoru to kiri / Night and fog in Japan (Nagisa Oshima)

En una boda entre dos estudiantes, aparecen viejos amigos y militantes políticos con los que empiezan a discutir... unos y otros entrarán al trapo sacando viejas (y no tan viejas) rencillas entre ellos... La que fue la primera película con claros tintes políticos del director japonés está realmente bien contada, con unos planos secuencia magníficos, unas luces y unas sombras fantásticas, unos movimientos de cámara magistrales... pero claro, algo falla (al menos en mi caso): la historia.

Desde el primer momento no entré en ella. No me interesaba para nada lo que contaban los protagonistas. Un barullo que no es que fuera incomprensible, es que para mí carecía de interés. Quizá es que estaba anonadado con el buen hacer de Oshima, no lo sé... pero como digo, no me interesó. Si aguanté hasta el final fue porque quería seguir viendo la forma de dirigir de Nagisa Oshima.

The face of love (Arie Pousin)

Annette Bening interpreta a una mujer que quiere muchísimo a su marido (Ed Harris) pero que de repente se queda viuda... Nada menos que cinco años después, cosas de la vida, se encuentra con un hombre que resulta ser absolutamente idéntico a su difunto marido y claro, la nostalgia aparece y el amor nunca se fue, con lo cual...

Otra película de esas que tanto gusta calificar a la gente como "telefilme". Vale, tiene ese aire, pero mala no es. Tampoco buena, ojo... o al menos no demasiado buena. Se queda en una película correcta, un melodrama en el sentido literal del género con la peculiaridad, nunca explicada en el film, del doble exacto. Tanto Annette Bening como Ed Harris están muy bien, pero lo flojo de la historia y lo no demasiado bien contada que está, hace que la película sea bastante olvidable. Aunque repito que es, simplemente, correcta.

9 mois fermé (Albert Dupontel)

Divertidísima película, con una historia muy simple y quizá tontorrona, pero que la gracia que le pone el director, tanto dirigiendo como interpretando, así como su protagonista femenina (Sandrine Kiberlain), hacen que la historia dé igual, al menos a veces. Llena de hallazgos y juegos visuales, muy al estilo de Jean-Pierre Jeunet o incluso de otros directores como por ejemplo Terry Gilliam, casi un tras otra se van sucediendo situaciones estrambóticas y gags escatológicos y a veces gore que si uno tiene la mente abierta a cosas bastante irreales no hará más que disfrutar y reír.

La historia es que una juez muy conocida por su dureza en su forma de trabajar, una noche de parranda se emborracha de forma importante, resultando que nueve meses después... ¡oh, sorpresa! está embarazada... Ella quiere saber quién es el padre y tras varias investigaciones, descubre que es un personaje muy peligroso, un delincuente globófago (qué término tan divertido, que hace referencia a comerse los ojos de la gente) que tiene pendiente la sentencia... ¿Qué pasará entre ellos? Pues lo dicho: situaciones de lo más divertido. Atención a los divertidísimos cameos de directores como el propio Terry Gilliam o Gaspar Noé, y de actores como Jean Dujardin o Yolande Moreau. Una película muy loca.

About time (Richard Curtis)

¿Qué se puede esperar de alguien que ha escrito sonoras películas románticas o amables como Love actually (que también dirigió), Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o las dos entregas de El diario de Bridget Jones? (ojo, que también participó en el guión de War horse, de Steven Spielberg) Pues sí, una película de corte similar a las mencionadas... una pastelada entretenida, con mucho toque de comedia romántica, aderezado también con algo de drama (no demasiado) y por supuesto, con mensaje: sonríe cada día, a pesar de las adversidades, pase lo que pase muestra la cara más amable de ti mismo a todo el mundo.

Sin duda habrá gente que directamente pase de este tipo de productos (la película es lo que es, no creo que pretenda engañar a nadie), pero a veces, muchas veces, son necesarios. Hace falta algo que nos recuerde que no se puede ir con la cara encogida cada día, que hay que sonreír más y disfrutar de lo que nos rodea cada momento de nuestras vidas. Por lo tanto todo esto le hace ganar puntos a esta película. Tiene una pega, y es que el cambio de tono en cierto momento de la película descoloca un poco al personal, pero no demasiado, así que se puede seguir disfrutando perfectamente. ¿La historia? Un chico descubre cuando cumple veintiún años que en su familia, los varones son capaces de viajar al pasado, a cualquier momento de sus vidas y volver a vivirlo si así lo desean... ¿Efecto mariposa? Se lo pasan un poco por el arco del triunfo, no afecta demasiado... y es que la película no quiere centrarse en eso, sino en todo lo que ya he comentado.

Dallas buyers club (Jean-Marc Vallée)

Nueva lección de interpretación por parte de Matthew McConaughey, quien vuelve a sorprender con un personaje para el recuerdo, tras su paso por Killer Joe (William Friedkin) o Mud (Jeff Nichols). En esta ocasión interpreta a un hombre al que diagnostican SIDA allá por mediados de los años ochenta y al que dicen que no le quedan más de treinta días de vida... Él es un viva la Virgen, siempre lo ha sido, y le cuesta aceptarlo, pero cuando se topa con la cruda realidad, no sólo con la suya propia sino con la de las compañías farmacéuticas que quieren comercializar cierto tipo de medicamentos un tanto perjudiciales, se da cuenta de que es hora de cambiar algo en el sistema, en su propio sistema. Se va a México, adquiere un montón de drogas y se dedica a venderlas para gente que está en la misma situación que él.

Se trata de una estupenda película independiente americana, muy bien llevada por Jean-Marc Vallée, que nos lleva de los rodeos típicamente americanos a los hospitales de la zona de Dallas, hasta el chiringuito que el protagonista se ha montado en su casa. Todo ello sin aburrir en ningún momento, y como no podía ser menos en una película de estas características (por cierto, basada en hechos reales), con toques de comedia pero también buenas dosis dramáticas. Por si no hubiera suficiente con la actuación de McConaughey, le acompaña un también sorprendente Jared Leto, quien también realiza una interpretación fabulosa, la de un travesti que es el perfecto contrapunto al personaje protagonista, con varias (muchas) escenas destacables, comiéndose la pantalla cuando aparece.

Continuará...

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