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7 de octubre de 2013

Zinemaldia 2013: Venga va, unos rapiditos (I)

En este post y en los próximos, comentaré de forma breve el resto de películas que vi durante el Zinemaldi 2013 y que no he reseñado anteriormente.

Club Sándwich (Fernando Eimbcke)

La película que hizo ganar a Eimbcke la Concha de Plata al mejor director cuenta la historia de una madre y su hijo adolescente que está en pleno despertar sexual y el momento en el que conocen a una vecina de hotel, adolescente también. 

Se trata de una película con un ritmo muy particular, donde quizá cueste entrar, pero el tono que va adquiriendo gracias a sus personajes y sus (pocas, casi improvisadas) líneas de guión termina convenciendo y haciendo que se tenga curiosidad por saber qué pasará con este peculiar trío. La peli no apasiona, pero por lo menos tiene carácter propio y eso es de agradecer.




Enemy (Denis Villeneuve)

Un hombre encuentra un doble exacto de sí mismo. Temática de otro yo, de doppelgänger, tan habitual en cine y literatura, contada de una forma angustiosa, extraña, con elementos probablemente incomprensibles... todo ello puede jugar en su contra, pero también a su favor. 

Si a quien la ve le gustan las adivinanzas y los juegos retorcidos, esta es una de sus películas. Si no, casi con toda seguridad acabará hasta las narices de tanto misterio, de tanta araña y de tanto Jake Gyllenhaal. Su director tiene poderío, eso sí. Película para fans del cine raruno, confuso, con muchas incógnitas.




For those who can tell no tales (Jasmila Zbanic)

Película de Bosnia-Herzegovina que adapta una obra teatral creada por la propia protagonista del film, interpretándose a sí misma. No aporta nada a la temática referente a los horrores de la guerra y sus consecuencias. El asunto es que parece hecha sin ganas (la directora quizá confundía seriedad con dejadez) y como no cuenta nada nuevo al espectador, termina aburriéndolo. 

Ya sabemos lo terribles que son las guerras, pero habría estado bien un mejor desarrollo y un poquito más de riesgo en la historia (que cuenta cómo una turista viaja a Bosnia y allí descubre que un hotel donde se alojó resultó ser un centro de violaciones de mujeres musulmanas)



Mon âme par toi guérie (François Dupeyron)

Un señor tiene el poder de sanar con sus manos a la gente, pero se niega a reconocerlo, hasta que se enamora de una chica, lo cual unido a sus ataques de epilepsia hacen que se replantee su vida y su forma de vivirla.

Aburrida película de quien ganara la Concha de Oro hace catorce años, que produce bastante sopor, realizada como por capítulos, con canciones y motos de por medio y una historia que en principio era interesante pero que mal contada hace que se eche todo a perder. Una pena... eso sí, el actor principal, Grégory Gadebois, es de lo poquito rescatable junto con, quizá, también la fotografía. Y ya.




Oktober november (Götz Spielmann)

La que se ha convertido en la peor película que he visto en todo el Festival de Cine. Un culebrón en toda regla con poquitos personajes que no lo salva ni siquiera la buena interpretación de una de sus actrices, Nora Von Waldstätten.

Cuernos, secretos paternofiliales inconfesables pero que resultan siendo confesables... Un horror. Una historia sin ningún tipo de atractivo (salvo la actriz comentada). Lo que viene a ser una tomadura de pelo. ¡Cine de autor europeo!






Pelo malo (Mariana Rondón)

En un barrio pobre de Venezuela, un niño quiere ser cantante y tener el pelo liso, ya que lo tiene muy rizado y eso para él es un engorro. Su madre no le deja, porque está mal visto. A ver si va a resultar que su hijo es de la otra acera... Sus sospechas no pueden ser verdad de ninguna de las maneras y le hará la vida imposible al pobre niño, que lo único que quiere es cumplir su sueño.

Película de clara denuncia social y política por el comportamiento de la sociedad venezolana, por la falta de respeto y la intolerancia hacia lo diferente, tampoco termina de cuajar del todo. No es una mala película, ni mucho menos, y lo que narra es altamente interesante, pero al igual que otras películas, cuesta entrar en ella. La buena noticia es que retrata muy bien esas zonas de Venezuela, está bien interpretada (a destacar esa abuela realmente terrorífica) y en según qué momentos de la película, el sopor desaparece. Pero claro, en otros momentos sí hace acto de presencia, con lo cual hay que restarle algún que otro punto. Interesante película y discutible Concha de Oro.

Quai D'Orsay (Bertrand Tavernier)

Para un servidor, la gran sorpresa de las películas en Sección Oficial. Una comedia mordaz y certera, una crítica social que da en el clavo, colocando a casi la totalidad de políticos y la gente que les rodea, en el lugar que les corresponde.

Un guión maravilloso y divertidísimo que aunque quizá en algunos momentos se estanca y se hace repetitivo, el buen hacer de Tavernier y la magnífica interpretación de Thierry Lhermitte, hacen que uno se olvide de las pocas pegas que esta película pueda tener. Como digo, el guión es maravilloso (adaptación de un famoso cómic), con unos hallazgos y gags acertadísimos e inolvidables que cada vez que ocurren en pantalla, es imposible no soltar una carcajada (no desvelaré a qué gags me refiero). Bertrand Tavernier hizo reír, y mucho, a todo el personal. Y hacer eso (y hacerlo bien) en un Festival de Cine, merece la gloria absoluta.

The railway man (Jonathan Teplitzky)

Quizá la temática que trata esta película ya está muy vista: el perdón, la venganza, la vergüenza... ¿qué sentimiento utilizar o sacar a relucir como personas que somos, en según qué complicados momentos de nuestras vidas? Por lo tanto, como eso ya está utilizado, hay que confiar en el saber hacer del director... Bueno, no es que destaque demasiado en este sentido, las cosas como son. Pero si logra entretener al espectador aunque sea mínimamente (como es mi caso), eso que tiene ganado.

No hay florituras en la dirección, ni en la historia. En ese sentido esta película no pasará a la historia (y probablemente en otros sentidos tampoco), pero hay que dejarse llevar por ese viaje que el personaje que interpreta Colin Firth realiza, debatiendo consigo mismo qué sentimiento de los mencionados será el que cobará fuerza. Atención a las referencias a David Lean (se menciona Breve encuentro, visualmente en varios momentos es casi idéntica a El puente sobre el río Kwai, donde en otros también uno puede acordarse de Lawrence de Arabia...), aunque el director haya dicho que estas referencias no son de forma específica (cosa que no se lo cree ni él).

Continuará...


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