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7 de diciembre de 2010

Semana de Terror: Las películas (II)

Continúo con lo que debí haber iniciado hace mucho, mucho tiempo (bueno, cuatro semanas aproximadamente) pero que hice el otro día, es decir, con mis comentarios sobre las películas vistas (en orden de visionado, por cierto) en la XXI Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donosti.

Exam (Stuart Hazeldine)

Un reducido grupo de personas. Una sala. Un examen. ¿Una pregunta? Una única respuesta. Muy poco tiempo. Quien sea capaz de pasar el examen obtendrá un deseadísimo empleo. Esa es la sinopsis aproximada de esta película, que tiene muchas connotaciones, o quizá referencias. Las más destacadas son Cube (Vincenzo Natali, 1997... mal empezamos, querer hacer algo similar a esta obra maestra es querer hacer mucho, y arriesgarse todavía más), o Saw (James Wan, 2004... esta ya no es Cube, pero está claro que es todo un referente en el cine de género que incluye puzzles o cosas de pensar), y además no sé qué leches de filosofía, tal y como dijo su director mientras presentaba la película. Por si fuera poco, se supone que hay tintes de ciencia ficción en la historia (que no voy a desvelar) y una crítica social subyacente al mundo laboral, las entrevistas de trabajo y los métodos para valorar a los candidatos. La peli comienza de forma interesante pero llegó un punto en el que el interés se desvaneció y se me hizo demasiado larga, sin serlo. Hablan demasiado y hay poca acción, en el sentido de que muchas situaciones se alargan. El desenlace es algo previsible quizá si se tiene en mente la citada Saw, sabiendo que habrá cierta sorpresa de guión, pero el asunto es que al final a uno ya le da igual si alguien logra superar la prueba o no.

Un 5.

El último exorcismo (Daniel Stamm)

Apadrinada por Eli Roth (amiguete de Quentin Tarantino que dirigió Hostel y Hostel II) viene esta peli sobre exorcismos. Un tema muy trillado y que es difícil ver si puede ofrecer algo nuevo. Visto el resultado, todo se confirma: nada nuevo sobre el horizonte. La única novedad podría ser el formato, presentado en plan falso documental, pero claro, es algo que hoy en día ya está demasiado de moda, con lo cual puede perder algo de fuerza por ahí. La película sigue a un falso reverendo, un cuentista que dice practicar exorcismos allá por la América profunda (dónde si no) a quien llaman para consultar un nuevo caso de una joven poseída. Hay que reconocer que la película en su conjunto no está nada mal, pero le cuesta arrancar, le cuesta que llegue lo bueno, a pesar de tener algún momento que otro que me pareció colosal durante la primera mitad. Cuando llega lo bueno, todo se sucede de forma muy rápida, con un desenlace sacado casi de una película de serie Z. Destaco el papel de la chica que interpreta a la joven poseída (siendo la protagonista del momento colosal, y casi fugaz ya que es un plano rápido que me puso los pelos de punta, que he mencionado antes). En resumen: no es una mala película sobre exorcismos, pero el largo comienzo y el formato tan usado del falso documental, le resta algo de puntos.

Un 7.

Jackboots on Whitehall (Edward & Rory McHenry)

Simpática y muy lograda película de animación hecha con muñecos al más puro estilo Barbie, Ken o Madelmans que reinterpreta a su manera la historia del Reino Unido durante los ataques nazis en la Segunda Guerra Mundial. Tanto reinterpreta la historia que convierte a Winston Churchill en todo un héroe que combatió y formó parte de toda la Resistencia británica, o incluso al propio Braveheart, que aparece para tomar las riendas del asunto y ayudar en la batalla (y vaya si lo hace, y vaya de qué manera...). Mucha mala leche y una animación que a veces hace dudar de si lo es (hay algunos planos de tanques que son espectaculares) que en el Festival de Sitges obtuvo el premio al mejor largometraje de animación, y que cuenta entre sus voces estelares con las de Ewan McGregor, Rosamund Pike, o Tom Wilkinson, entre muchos otros. Lástima que la hora de programarla en la Semana de Terror (de buena madrugada en un largo maratón como los de antaño) no fuera la adecuada ya que en mi opinión no encajaba mucho en ese horario para hacer disfrutar al personal al cien por cien.

Un 7.

Bedevilled (Jang Cheol-soo)

Nueva producción coreana en la Semana tras Dream home. En este caso se muestra a una chica que llega a una isla donde claramente son los hombres quienes llevan la voz cantante, haciendo lo que quieren, cuando quieren y con quien quieren, siempre con el beneplácito del resto de habitantes de la isla. Allí se ve cómo una de las mujeres es vejada una y otra vez por sus parientes, mientras que ella aguanta, y aguanta, y aguanta... Pero sin duda tiene que llegar un momento en el que ella explotará. Porque si no, la película no tendría sentido que estuviese en la Semana. Efectivamente, la chica llega a un punto límite y... El problema es que tarda en llegar, y hasta ese momento el espectador asiste una y otra vez a las mismas siuaciones, o a variaciones de las mismas, pero sin ocurrir nada especial, únicamente se puede ver lo bien que ruedan generalmente los coreanos lo que es la vida cotidiana. El espectador espera y desea que llegue el momento en el que ¡zas!, recordando a una de las obras maestras de Takashi Miike, Audition (1999) en la que también se asiste a hora y media de lo que aparentemente es un drama intimista pero que en su última media hora es bestial y magnífica (kiri, kiri, kiri). No posee los momentos gore de Dream home, aunque también hay mucha sangre, pero se pude disfrutar, siendo lo peor de todo que sea tan previsible.

Un 8.

Vampires (Vincent Lanoo)

Ni dan miedo. Ni son sexis. Ni son pijos. Eso dice el cartel avisando de cómo son los vampiros que se van a ver en pantalla. De nuevo el formato del documental. En la película vemos la vida cotidiana de una familia de vampiros en Bélgica. Una vida normal... dentro de lo que supone ser vampiros, claro. Al verla da la impresión de que son sketches, que al realizar el guión (escrito por Frédérique Broos y el propio director) se les iban ocurriendo y según les parecieran más graciosos o menos, los incluían o no. Tiene algunos momentos muy buenos, muy graciosos, y otros en los que son fieles al tema de los vampiros (la fotografía está muy bien, por ejemplo, mostrando muy bien la noche belga y algunos apartados de la casa donde viven), pero al no tener otros tan buenos, hace que el producto en general no tenga la calidad que yo esperaba. Con ello, no deja de tener mala leche con algunos temas, como por ejemplo el de la inmigración donde se ve que sin duda es original en muchos aspectos, pero falla en lo mencionado.

Un 6/7.

Continuará...

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