Cargando buscador...

26 de marzo de 2019

dFeria 2019: Drama. De Shakespeare al porno


El drama también estuvo muy presente este año en lo que pude ver en dFeria, teniendo William Shakespeare y varias de sus tragedias más conocidas un protagonismo especial. Como ya comentaba en la introducción al artículo sobre danza, este año se quería reflejar en la feria el poder, en su sentido más amplio, y el dramaturgo inglés por excelencia sabía reflejar como nadie eso mismo: Poder y abuso de ello...

Vi más espectáculos aparte de obras basadas en tragedias shakesperianas, así que a continuación comentaré algunas cosas sobre cada una de ellas, única y exclusivamente como mero espectador, pues es la única forma de la que me veo capaz de opinar:

MACBETH (Teatro Arriaga)


Alex Gerediaga dirige esta versión de una de las grandes obras de Shakespeare, donde elementos tan potentes y poderosos como la ambición, la codicia, la envidia, la traición y la magia más oscura hacen acto de presencia como pocas veces lo han hecho en un texto. Aunque tiene cosas buenas y algunos aciertos en cuanto a puesta en escena, varios actores y por supuesto la música (de la banda Belako, que sonaba espectacularmente bien en el teatro, mayormente para las transiciones entre escenas), personalmente no me ha parecido un trabajo demasiado logrado, no sé si porque les falta aún “rodaje” en más teatros para poder pulir muchas cosas, o por cierta desgana general. Me inclino por lo primero.

Una de las cosas que menos me ha gustado es la mezcla audiovisual, pues a veces parecía que se estaba viendo una película o un cortometraje (con proyecciones en escena para mostrar cosas que quizá podían haberse obviado o narrado en escena) y eso descolocaba un tanto. Además, no termino de entender ciertas decisiones, como por ejemplo que algún importante monólogo esté con voz en off, o actores que salen de la zona de luz, perdiendo así visibilidad cuando están en medio de otro monólogo (por cosas como esta es por lo que pienso lo de que puedan faltar más actuaciones, para pulir eso), o que las brujas fueran dos en lugar de tres. Ojo, que esto puede tener su sentido y la verdad es que puede ser un puntazo: una de las dos brujas estaba embarazada, pero no tengo claro si el embarazo era real, con lo que de ser así quizá se pueda entender que sí había tres brujas y no dos. Pero esto ya son cosas mías...

Como he dicho antes, varios actores están bien y Mikel Losada como Macbeth no hace un mal trabajo, pero lo que más me ha pesado ha sido ver a una Lady Macbeth (Miren Gaztañaga) que no ha provocado apenas ninguna sensación en mí como espectador. Uno de los personajes más potentes y mezquinos no sólo de esta obra sino de la literatura universal, y se me quedó a medio gas en todo momento. No vi esas ansias del personaje, esa ambición, ese “runrún” continuo en la oreja de su marido para que ejecute a todo el que se le ponga por delante... Una pena, pero estoy convencido de que cuando lleven más actuaciones hechas, mejorará mucho.

DUBLINESES (Ados Teatroa)


En 1987 el director John Huston realizó su última película, a punto de morir, adaptando el cuento de James Joyce Los muertosDublineses. Más de treinta años después, la compañía Ados Teatroa recupera el texto, con dirección de Garbi Losada y con unos actores habituales del grupo y de las tablas vascas (Naiara Arnedo, Iñake Irastorza, Asier Hormaza, Isidoro Fernández...). Recupera también, y muy bien, ese espíritu que tenía la película. Un espíritu lleno de melancolía para narrar historias de amor, de matrimonios, de juventud, de amistad, de muerte. Todo ello ambientado a principios del siglo XX, pero siendo temas que aun hoy siguen perfectamente vigentes, con lo que se demuestra una vez más que hay textos, obras, por las que nunca pasará el tiempo. Los clásicos.

Y es que los propios personajes de la historia de Dublineses son unos clásicos: un grupo de amigos se reúne a pasar la noche de Reyes, como cada año, para contarse sus cosas. Por allí aparecerán personas insignes de la sociedad, un tío borrachín, una revolucionaria, dos jóvenes recién enamorados... Todos a contarse, a contarnos a todos los espectadores, sus cosas. Que también son nuestras cosas. Y eso con unos textos en apariencia simples, de los que “no cuentan nada”, pero que más bien es todo lo contrario: lo están contando todo.

Sobre los actores, como ya he dicho, llevan muchos años encima de los escenarios, y eso se nota. Además cada actor o actriz tiene momentos de lucimiento o frases con las que queda claro que lo goza. Por su parte, en Ados Teatroa suele ser habitual ver un montaje muy original y trabajado, y en esta ocasión no iba a ser menos, con unas cortinas larguísimas que sirven para distinguir las diferentes estancias de la casa, que además se mueven para llevarnos de zona en zona. Todo, con mucha elegancia.

REY LEAR (Atalaya Teatro)


Con más de 35 años sobre los escenarios, la compañía sevillana Atalaya (teatro de investigación) ofrece al espectador una de las obras más terribles que se hayan escrito: El Rey Lear, de William Shakespeare. Llena de pesimismo y de momentos altamente trágicos (¿quizá la obra más trágica de su autor?), el nivel que se muestra en todos los aspectos, sin excepción, de esta obra teatral adaptada y dirigida por Ricarno Iniesta es altísimo. Es casi una obra maestra, una gozada para ver y disfrutar, en la que se nota cómo cada frase, cada tono, es ideal y casi perfecto en boca de cada uno de sus actores.

Si bien me lamentaba con Macbeth de la desilusión que ha supuesto esa adaptación, Rey Lear ha sido un bálsamo sensacional para quien esto escribe. Los momentos que se ven en escena, totalmente expresionistas, logrados con tan sólo un puñado de mesas para representar cualquier tipo de escenario (desde una taberna hasta un bosque o los acantilados de Dover), unidos a una iluminación brutalmente coreografiada hasta el más mínimo detalle y unos actores que saben estar perfectamente dónde deben estar, hacen, repito, que uno esté ante casi una obra maestra.

La historia que se nos cuenta está repleta de ambición, envidias y traición (todo ello, cómo no, elementos habituales en las tragedias shakesperianas), teniendo en este caso mucha importancia el tema de las relaciones paternofiliales, que no llevarán a otra cosa que no sea la locura y la muerte, siendo así toda una reflexión muy profunda de todo ello. De nuevo, un texto al que la palabra “clásico” se le queda corta.

Por cierto, la obra original de Shakespeare ha tenido trozos censurados durante mucho tiempo, básicamente su parte final donde el personaje del bufón repartía cera a los poderosos y daba lecciones muy bien dadas al espectador para que tomara conciencia de cómo es realmente esa clase social. Con Rey Lear, Atalaya ha querido recuperarlo para que así podamos disfrutar de dicha crítica y comprobar que hoy en día, poca cosa ha cambiado.

UNA INVESTIGACIÓN PORNOGRÁFICA (Líate)


Dirigida e interpretada por Alba Alonso, a quien acompaña el músico Vicenç Mas, Una investigación pornográfica es una obra basada en textos recogidos del libro Teoría King Kong, de Virginia Despentes, donde se encuentra una serie de testimonios de diferentes mujeres que han tenido o tienen relación de alguna forma con el sexo. Puede ser una prostituta, puede ser una choni, o una niña leyendo un libro, o una dominatrix... Todos, o casi todos los puntos relacionados con el sexo y las mujeres se tocan en la adaptación.

Alba Alonso lleva la voz cantante todo el rato, siendo ella quien recita los textos variando de personaje, aunque en algunos momentos deja protagonisto a Mas, quien con su bajo realiza movimientos experimentales que resultan en una mezcla curiosa, viniendo bien a lo que se cuenta. Ahora bien, el conjunto, al menos a mí, no termina de encajarme... de hecho, al poco rato me aburrí. Sólo se anima la cosa cuando ambos protagonistas se ponen juguetones y vacilan al público, interactuando con él de una forma muy loca al principio, algo más seria después (siempre que la persona elegida dé juego para la seriedad, claro, porque si no, puede continuar la comedia y el cachondeo... Es aquí, por cierto, donde también Alba Alonso se lo pasa muy bien).

En resumen, a pesar de ser un texto fuerte, que puede incomodar a ciertas personas (quizá también sea eso lo que precisamente se busque), no logra encontrar un punto de interés, más allá de que lo que cuenta sí es interesante y sin duda un referente feminista, el libro, que se tiene muy en cuenta a la hora de tratar estos temas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Paginación