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1 de diciembre de 2012

Visto en Sitges 2012 (IV)

Después de un parón considerable, continúo con algunas de las cosas que tengo pendientes, que no son pocas. En este caso, más películas vistas en Sitges 2012:

Ahí va el diablo (Adrián García Bogliano)

Una familia mejicana de vacaciones. Repostaje en una gasolinera. Sus hijos (niño y niña) se van a jugar. Una colina. Desaparecen. Los padres se asustan. Pasa un día y los niños reaparecen. Todo bien. Aquí no ha pasado nada. ¿O sí? Claro que sí, porque si no, vaya birria de película. Bueno, la peli es una birria en bastantes momentos, en su conjunto no se sostiene demasiado y se hace aburrida, larga. Se sabe que hay un misterio, algo gordo, que los niños no son normales, que les ha pasado algo... pero nada, el director se empeña en intentar crear atmósferas chungas y escenas tontas de la familia. De vez en cuando pasa algo, menos mal, pero se queda en insuficiente. Aunque en su desenlace tiene alguna cosita que a mí personalmente me gustó (pero tampoco demasiado), es otra de esas películas que se enmarcarían dentro del "hubiera quedado mejor como cortometraje". Es un telefilme muy barato, poco original y mal hecho.

Nightbreed: The Cabal cut (Clive Barker & Russell Cherrington)

Razas de noche (título en español de Nightbreed) es un clásico del cine fantástico noventero. Su director Clive Barker (basándose en su propia novela Cabal) tuvo muchos problemas a la hora de plasmar en la pantalla lo que él quería, ya que la productora (la major 20th Century Fox) le cortó las alas demasiado. No confiaban en la película, ni en las ideas, pensando que nadie querría ver algo así, de forma que el resultado final, el que es conocido por todos los aficionados de la película, no se parece en nada a lo que Barker quería contar. Todo fue al gusto de la productora. 

Años después han ido apareciendo materiales desechados, en copias de vídeo que con el paso de los años se han visto muy perjudicadas. Pero ahí estaba Russell Cherrington para recopilar todo ello y tratar de recomponer la película para que se pareciera lo más posible a la idea original. El resultado es una película de dos horas y cuarto (bastante más extensa más que lo que antes había) que ha gustado a los fans, aunque sólo sea por disfrutar de una versión diferente de este clásico. Eso sí, los propios fans han reconocido echar de menos algunas escenas que en la versión anterior sí había y en esta han desaparecido, aunque lógicamente la inclusión de algunos otros momentos, antes inexistentes, también ha hecho las delicias de todos.

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